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TAMBIÉN FOTOS Y VÍDEOS DEL MOVIMIENTO LGBTI DEBEN PROCEDER DE FUENTES ÉTICAS

Un abrazo compartido en la sala del tribunal, momentos después de un fallo decisivo para nuestras comunidades. Gente caminando con luto e incredulidad a lo largo de una gran colcha de retazos, en homenaje a las víctimas del Sida. Un beso bendecido por el ondear de una bandera arcoíris durante una marcha del Orgullo. Un bosque de pancartas levantadas hacia el cielo durante una protesta. Un selfie tomado en señal de autoafirmación y euforia. La alegría de un evento comunitario celebrado en un espacio seguro, con gente libre para expresarse por fin.

Ningún momento es demasiado grande o pequeño, en la historia del movimiento LGBTI, para ser documentado con fotos, vídeos y arte. En la lucha global por la igualdad, estas formas de documentación siempre han resonado entre el público de todo el mundo. Han ayudado a concienciar, a contar historias no contadas, a movilizar el apoyo y la solidaridad, y a catalizar cambios positivos.

Pero una imagen también puede ser peligrosa. Puede exponer a personas que quizá no sean salidas del armario en determinados contextos, revelando información que quizá no estén preparadas o no sean lo suficientemente seguras para revelar.

Las fotos o los vídeos pueden poner en peligro a les defensores de los derechos humanos al exponer sus identidades y ubicaciones, haciéndoles susceptibles de vigilancia, doxxing y acoso en línea. En entornos represivos, los gobiernos o los actores no estatales pueden explotar las imágenes para atacar a les activistas, manipulando la información para desacreditarlos a elles o a sus causas. Las imágenes captadas durante las protestas pueden utilizarse como pruebas incriminatorias en procesos judiciales, con el resultado de encarcelamiento o persecución. La rápida difusión de estos contenidos que permiten las redes sociales hace que las personas estén aún más expuestas a posibles daños, incluida la revictimización. La Inteligencia Artificial (IA) va a traer consigo toda una nueva serie de graves repercusiones sobre la privacidad individual y el espacio cívico. Ya en 2021, por ejemplo, Amnistía Internacional advirtió de que las tecnologías algorítmicas, como los escáneres de reconocimiento facial, podrían utilizarse como «una forma de vigilancia masiva que viola el derecho a la intimidad y amenaza los derechos a la libertad de reunión pacífica y de expresión».

Un grupo de personas marchando y ondeando banderas del Orgullo

Un grupo de personas marchando y ondeando banderas del Orgullo (foto de Margaux Bellott en Unsplash)

 

Cómo documentar los movimientos de derechos humanos sin poner en peligro la seguridad y la agencia de les activistas

Capacitar a las personas para que compartan sus historias en sus propios términos promueve que no sean explotadas en aras de una causa. Pero, ¿cómo puede cada parte estar a salvo en el proceso?

Para mitigar los riesgos y proteger la seguridad de todes -incluidas las personas LGBTI y quienes trabajan para promover sus derechos humanos- quienes toman, comparten o publican imágenes deben actuar con cautela y tener en cuenta consideraciones éticas. Respetar la dignidad y la agencia de los sujetos es primordial. Debe buscarse activamente el consentimiento y deben explicarse minuciosamente los riesgos y beneficios potenciales de la participación.

Es esencial que les activistas y quienes les apoyan adopten medidas de seguridad, como utilizar canales de comunicación seguros, ser conscientes de los ajustes de localización de los dispositivos y solicitar el consentimiento de las personas antes de capturar o compartir sus fotos. Las personas que aparecen en los materiales visuales deben ser claramente informadas y comprender dónde y cómo se utilizarán estos medios, y quién tendrá derecho a utilizarlos. Todo ello puede ayudar a reducir los riesgos asociados a la documentación del activismo y de las realidades vividas por las personas LGBTI.

Una perspectiva interseccional es igualmente crucial en la documentación fotográfica y de vídeo. La comunidad LGBTI es diversa, con experiencias determinadas por el origen étnico, la situación económica, la religión y otros factores. Representar esta diversidad es esencial para evitar perpetuar los estereotipos y fomentar una comprensión global de los retos a los que se enfrentan los distintos individuos de la comunidad.

 

Un aliado crucial: el Kit del Investigator Digital

El Kit del Investigador Digital es un curso de aprendizaje electrónico sobre alfabetización mediática, verificación y cómo navegar por Internet de forma segura, con información crucial para garantizar que las imágenes se toman, analizan y utilizan de forma ética y segura.

Desarrollado por Tactical Tech e implementado por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ), el Kit del Investigador Digital aborda con cuidado la identificación y respuesta a la desinformación, la verificación de la información en línea y la recopilación, documentación y puesta en común de los procesos y resultados de la investigación.

El kit anima a todes a pensar en la seguridad como algo esencial para la documentación. Como ocurre con el activismo en general, gran parte de la producción ética de imágenes gira en torno al concepto de «no hacer daño», consistente en dar prioridad a la comodidad y el bienestar de las personas que llevan a cabo el proyecto, así como a la de sus fuentes y contactos.

«Siempre debe remitirse al principio de ‘no hacer daño’ cuando emprenda una investigación, documente información o comparta información con otras personas», señala el Kit del Investigador Digital. «El principio de ‘no hacer daño’ asume que todos sus comportamientos y acciones tienen consecuencias de algún tipo, ya sean positivas o negativas. (…) En caso de duda, elija comportamientos que minimicen los riesgos para usted y para les demás y le ayuden a mantenerse a salvo.»

A la hora de documentar el activismo LGBTI y las realidades vividas, siempre se aplican algunas reglas:

La seguridad es un esfuerzo colectivo

Mantenerse segura no es responsabilidad de una sola persona: al proteger los dispositivos y las cuentas, también se asegura de que las personas que le han confiado sus opiniones, información de contacto y detalles de trabajo también permanezcan seguras. Lo mismo ocurre cuando se asegura de que su trabajo se distribuye a través de canales seguros sólo después de haber obtenido el consentimiento de las personas implicadas.

El consentimiento informado es clave

Antes de compartir una foto o un vídeo que retrate a una persona, asegúrese de consultarlo primero con ella. Sea transparente y explique claramente cómo, dónde y por quién será utilizado el contenido, y exponga las consecuencias derivadas de su difusión – potencialmente también fuera de sus esferas de control. Si dicen que no, acéptelo y busque otra solución. Hasta que no le contesten con un «sí» rotundo, no utilice esa información. Borre los metadatos de una foto o un vídeo antes de compartirlos. Asegúrese siempre de que las personas retratadas son conscientes de las posibles consecuencias de la difusión de esas imágenes.

strong»>El daño en línea también pasa al mundo offline

La identidad en línea de una persona revela mucho sobre su vida fuera de línea, y las imágenes pueden contener mucha información sensible. Por ejemplo, alguien podría averiguar su paradero tras reconocer una calle o un punto de referencia conocidos en una foto, y el riesgo podría acercarse físicamente a la persona como consecuencia.

La composición fotográfica muestra dos manos que lanzan una cámara al aire, atravesadas por un halo arco iris. El texto reza "Participe en el concurso de fotografía y vídeo LGBTI de ILGA Mundo". El logotipo de ILGA Mundo aparece en la parte inferior derecha de la imagen

La composición fotográfica muestra dos manos que lanzan una cámara al aire, atravesadas por un halo arco iris.
El texto reza «Participe en el concurso de fotografía y vídeo LGBTI de ILGA Mundo». El logotipo de ILGA Mundo aparece en la parte inferior derecha de la imagen.

 

Comparta con nosotres sus fotos y vídeos éticos

En conclusión, la documentación fotográfica y de vídeo son herramientas indispensables para hacer avanzar los derechos humanos de las personas LGBTI en todo el mundo. Sin embargo, esta documentación no puede prescindir de una obtención ética y de la consideración de los riesgos de seguridad de las personas retratadas. La recopilación ética de materiales visuales garantiza que las voces y experiencias de la comunidad LGBTI sean escuchadas y respetadas, sin comprometer su dignidad ni su seguridad. Capturando sus historias con sensibilidad y capacitándoles para participar, podemos crear un mundo más inclusivo y justo para todes.

Con el apoyo de la GIZ, ILGA Mundo ha puesto en marcha un concurso para recopilar material fotográfico y de vídeo ético que ponga de relieve la hermosa diversidad del esfuerzo global por hacer avanzar los derechos humanos de las personas LGBTI en todo el mundo.

La iniciativa hace un llamamiento a les fotógrafes y realizadores de vídeo de todo el mundo para que den vida al poder de los derechos humanos de las personas LGBTI a través de sus imágenes, ilustrando la autoafirmación y la afirmación de la comunidad, la euforia, la desesperación, la esperanza, los avances o los retrocesos de los derechos humanos en formas pequeñas y grandes. ¿Está liste para participar? ¡Siga este enlace para participar en nuestro concurso de fotografía y vídeo LGBTI!