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Cambiar de género en la cédula, un lío en Ecuador

in ECUADOR, 24/07/2012

En abril, la activista trans Diane recordó su trámite de cambio de sexo a la Dirección de Derechos Humanos de la Defensoría del Pueblo.

Fuente: elcomercio

En abril, Diane recordó su trámite de cambio de sexo a la Dirección de Derechos Humanos de la Defensoría del Pueblo.

Luis Benedicto fue el nombre que eligieron sus padres. Lo tuvo hasta el 2008, cuando lo cambió por Diane Marie. “En mi familia son muy católicos, pero yo siempre me sentí como una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre”. Sutilmente, Diane abre su cartera de cuerina. Con sus uñas larguísimas busca su cédula de identidad.

En la foto, usualmente para no recordar, ella luce despampanante: cabello negro ensortijado, labios rojos, cejas perfectas. Todo indica que es una mujer, pero algo no concuerda. En la línea que especifica el género resalta una M. “No me siento identificada ni como ser humano ni como ciudadana. Yo soy nadie todavía, porque tengo nombre femenino y género masculino”. ¿Por qué cambiar de género?

Para Diane es una cuestión sencilla. “Por reconocimiento social, por poder alcanzar beneficios de salud, educación, seguridad social, por conseguir mejores oportunidades de trabajo”. Sobre estos casos hay algunos antecedentes.

En el 2007, en Manabí, Luis Eduardo García fue reconocido como María de Lourdes y también logró cambiar su sexo. En el 2009, en Quito, Estrella Estévez pudo cambiar la M por la F en su documento de identidad. Fueron procesos largos que pasaron por la Fiscalía, la Corte de Justicia y la Corte Constitucional.

Diane lo intentó. Siguió su caso por tres años y luego se estancó en el Juzgado Primero de lo Civil del Guayas. “El juez negó mi petición alegando partes de la Biblia como que Dios creó a Adán y Eva, y citas de un libro de biología sobre hermafroditismo… Hay muchos mitos e ignorancia sobre el tema”. La Ley del Registro Civil, Identificación y Cedulación data de 1966.

Su artículo 84 fija el cambio de nombre por una sola vez. Y en su artículo 89 dice: “si cambiare el sexo del inscrito, el interesado podrá pedir al juez de lo Civil competente que declare la nulidad o la reforma de la partida”. Eso está en la Ley. En la práctica se exigen varios requisitos, como un certificado psicológico y un documento médico que certifique la reasignación sexual, es decir, una cirugía de cambio de sexo como vaginoplastia o faloplastia. Estas operaciones suelen superar los USD 16 000. “Es bastante dinero, además son cirugías riesgosas. Mucha gente no comprende que el órgano genital no define el sexo. Estudios comprueban que el cerebro es el órgano sexual más grande”, dice Diane.

Jorge Pinargote, director del Registro Civil en Guayas, reconoce que la ley es antigua. Explica que se trabaja en reformas, pero tomarán su tiempo. “Por ahora lo que está en la Ley lo respetamos y lo que no está no lo hacemos”. La Defensoría del Pueblo ha llevado varios casos de cambio de nombre y sexo.

La Constitución ha sido su principal herramienta de apoyo. Por ejemplo, en su artículo 424 menciona que la Carta Magna “es la norma suprema y prevalece sobre cualquier otra del ordenamiento jurídico”. Otro argumento es el artículo 11, que habla sobre la igualdad de derechos y que nadie podrá ser discriminado por identidad de género u orientación sexual. Mabel García conoce bien esos artículos.

Ella es la primera abogada transgénero del país. Usa trajes tipo sastre y un maletín en donde guarda el Código Penal, el Código Civil, la Constitución… Se graduó en la Universidad Península de Santa Elena hace un año y en ese tiempo ha tramitado cinco casos de cambio de nombre. Para ella, el cambio de sexo tiene dos caras.

Por un lado, cree que tendrían más oportunidades en educación y empleo. “Podríamos superarnos y la sociedad no nos limitaría a laborar en la cocina o en peluquerías, eso es un estigma”. Pero en el área de salud ve ciertas desventajas. “Si voy a un centro de salud por un dolor abdominal, no me pueden mandar a un ginecólogo, yo necesito un urólogo o un proctólogo. Esa es la realidad”. La abogada considera que en estos casos se debería aplicar la diversidad sexual. “Preferiría que me pongan TF, que significa trans femenina.

En pocas palabras, que se acoja la diversidad que está en la Constitución. Pero ojo, que no se nos vea como un tercer sexo”. Poco a poco, la comunidad transgénero avanza en este tema.

Como presidenta de la asociación Silueta X, Diane Rodríguez apoyó a Kenia Naike, Sandy Estrella, Eva Amanda y Ángel Fabricio para que tengan esos nombres en sus documentos de identidad. Tania muestra con un poco de recelo su cédula.

En la foto luce cabello corto y un tenue maquillaje. “Recién estaba saliendo del clóset”, bromea. Su nombre de pila, Manuel Orlando, solo le recuerda cuando ve la lista del colegio donde empezó a estudiar.

El 15 de mayo, después de una queja presentada en la Defensoría del Pueblo por una situación de discriminación, Tania logró matricularse en el noveno año de básica de un plantel vespertino de Guayaquil. Ahí, maestros y autoridades se acostumbran a decirle ‘señorita Cruz’.

Otros logros Glbti En 1997 se despenalizó la homosexualidad en el Ecuador. El 25 de noviembre de ese año se acogió la demanda de inconstitucionalidad del artículo 516. En 1998 se incluyó por primera vez en la Constitución la no discriminación por orientación sexual. En el 2008 se reconoció la unión de dos personas del mismo sexo y el derecho a la no discriminación por identidad de género en la Constitución.

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