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Etiquetado con: naciones unidas
Presión de una organización de lesbianas en la ONU

in UNITED KINGDOM, 19/04/2007

Wages due Lesbians en la ONU

Antes de que la ILGA-Europa y las Federaciones danesa y alemana, LBL y LSVD, consiguieran el Estatus de ECOSOC el pasado noviembre de 2006, solamente otros dos grupos, dos organizaciones de lesbianas, disfrutaban del derecho de admisión en los fórum de las Naciones Unidas. Hemos entrevistado a miembros tanto de International Wages Due Lesbians (WDL) como de Coalition of Activist Lesbians (COAL), de Australia, para saber más sobre cómo han usado este derecho en el pasado y cuál ha sido su experiencia trabajando en la ONU.

International Wages Due Lesbians (WDL), que empezó en 1975, lucha por los derechos económicos, legales y humanos de mujeres lesbianas y bisexuales. Son mujeres que viven en ciudades, pueblos y aldeas, con diferente formación y edad; madres solteras, trabajadoras del sexo y agricultoras, mujeres inmigrantes, con deficiencias, amas de casa, estudiantes... Son parte de una red internacional multirracial que lucha por el reconocimiento y la reivindicación salarial de todo tipo de trabajo no remunerado, para que, finalmente, estas mujeres de todas las partes del mundo puedan tener el dinero y los recursos necesarios para tomar sus propias decisiones, incluidas las sexuales.

¿Por qué decidieron aplicar para el Estatus Consultivo de la ONU hace unos años?

Participamos, desde el principio, y junto con otros grupos de la Wages for Housework Campaign (WFHC), en el proceso Decade for Women (1975-85) de la ONU. En 1980, en la Conferencia Mid-Decade, en Copenhague, presionamos para conseguir el reconocimiento oficial del trabajo no remunerado, y en 1985, al final de la década (Nairobi, Kenia) fuimos parte del logro que obligó a los gobiernos a tener en cuenta el trabajo no remunerado en las estadísticas del Producto Nacional Bruto de cada país. Durante los siguientes diez años, WDL fue parte de la creciente International Women Count Network, que presiona a los gobiernos para aplicar los acuerdos de Nairobi. Por último, en la Conferencia de Beijing de 1995, aplaudimos la decisión de los gobiernos que aceptaron nuestra proposición de medir y evaluar el trabajo no remunerado en las estadísticas económicas. Desgraciadamente, nuestras acciones para el reconocimiento de la discriminación de las mujeres basada en el campo de la orientación sexual no han tenido éxito.

En base a este trabajo de más de 20 años, aplicamos al estatus de ECOSOC en 1998. Algunas delegaciones, al considerar nuestra aplicación, nos acusaron de influenciar a niñas y niños para convertirlos en lesbianas o gais o alentar a adultos en tener relaciones sexuales con niños. Preguntamos si encontraban aceptable la situación presente: los jóvenes LGBT cometen suicidio en una proporción mayor ya que existe tabú incluso sólo cuando se discute sobre la homosexualidad. ¡Sus excusas homofóbicas se esfumaron!

Cuando recibieron el Estatus Consultivo de la ONU, ¿fue tan difícil como ha sido para las tres nuevas organizaciones LGBT que lo han recibido en 2006?

Nuestra solicitud fue considerada mucho más deprisa que la de la ILGA, pero las acusaciones de posibles apoyos a la pedofilia fueron las mismas que las que hicieron contra nosotras.

¿Por qué fue que sólo en diciembre de 2006 la mayoría de las organizaciones LGBT se enteraron de que vosotras ya habíais recibido dicho Estatus ECOSOC? ¿Hay que considerar que, de nuevo, existe relación con la invisibilidad y la invisibilización de los asuntos lésbicos, incluso dentro de los movimientos LGBT?

Si, la invisibilidad es una parte crucial de la discriminación de las lesbianas. Mientras que más del 50 % de las familias del mundo están compuesta por una mujer, nadie sabe cuantas son lesbianas o cuantas mujeres que viven con hombres son lesbianas. E incluso, aunque son las mujeres quienes, normalmente con el apoyo de otras mujeres, dan a luz y se ocupan de los hijos, de la familia y la comunidad alrededor te todo el mundo, muchas de nosotras tenemos que esconder nuestra relación sexual con otras mujeres; y así nuestra contribución es muy fácilmente denegada o ignorada. La mayor parte de las mujeres lesbianas del mundo no pueden permitirse vivir abiertamente. Entonces, nos vemos obligadas a vivir una doble vida o enfrentarnos a la violencia, la cárcel, la tortura o la muerte.

Las mujeres lesbianas y bisexuales sin hijos trabajan con frecuencia por las familias o en las organizaciones y movimientos a los que pertenecemos, mientras que otras mujeres no pueden hacerlo porque tienen que cuidar de sus hijos y sus parejas (hombres). Con frecuencia, aún las mujeres, gais y heterosexuales de base son invisibles; y/o nos enfrentamos al sexismo, racismo y otras formas de censura de aquellos que tienen más poder social. Por ejemplo, en el Reino Unido, a finales de los años 80, el gobierno de derecha de Thatcher introdujo una ley (Sección 28) que castigaba cualquier discusión sobre la sexualidad de lesbianas, gais y bisexuales en las escuelas, incluso negando la validez de familias compuestas por lesbianas o gais, que fueron etiquetadas como “supuestas”. Esto alentó la auto-censura. Esta ley fue aprobada al mismo tiempo que las políticas monetarias que redujeron los ingresos, el gasto social y hicieron que mucha gente trabajara más duro por menos... Mostramos así la conexión entre estas aparentemente dispares políticas.

¿Cuáles son las actividades actuales de IWDL?

Hoy en día, en el Reino Unido, estamos luchando por el derecho de asilo de aquellos que huyen de la persecución y tortura homofóbica; y facilitamos el apoyo necesario para mujeres de nuestra red en Camerún, Eritrea y Uganda. Todavía hoy es muy difícil conseguir este apoyo de destacados gais o grupos. Muchas personas que se han hecho visibles en gobiernos, negocios y medios de comunicación prefieren no recordar que ellos están ahí sólo después de muchos años de lucha por parte de personas LGBT de base. Les retamos públicamente a utilizar sus posiciones públicas para defender los mismos estándares de “igualdad” para todo el mundo, sin importar si tenemos el pasaporte correcto, el color de piel, acento, ... Nos oponemos también a la despolitización y la comercialización de la mayoría de los actos de lesbianas y gais, como puede ser el Orgullo.

En España, WDL ha estado luchando a favor de beneficios sociales para los cuidadores que se ocupan de sus familiares, incluidas las lesbianas. WDL de San Francisco ha hecho campañas que buscan justicia para las lesbianas y gais víctimas de la violencia policial y por el fin de la criminalización de los/las trabajadoras del sexo, muchas de las cuales son lesbianas y usan los ingresos de la prostitución para conseguir la independencia económica de los hombres.

Para el 2000, cuando participamos en la Conferencia Beijing +5 en Nueva York, el control de la ONU por parte del gobierno de los Estados Unidos y las multinacionales era obvio y se reflejaba en la corporatización de las agencias de la ONU. La consiguiente negativa de actuar contra la invasión de Irak por parte de los Estados Unidos y el Reino Unido era una clara prueba de esto, al igual que los informes de los “mediadores de la paz” de la ONU sobre las violaciones de niños a cambio de comida en el Congo, las masacres de personas en Haití o el fracaso a la hora de conseguir un apoyo efectivo a los palestinos, que, por no tener un Estado, tienen sólo el estatus de “entidad no miembro”. Por lo tanto, hemos dedicado muy poco esfuerzo a las actividad de la ONU.

¿Cómo hace el Estatus ECOSOC más fácil vuestro trabajo?

Hemos utilizado nuestro estatus ECOSOC para hacer que la voz de las mujeres de base se escuche en los pasillos del poder y como una palanca de presión por el cambio en nuestros propios países, pero manteniéndonos, por supuesto, independientes de las estructuras de la ONU y siempre responsables ante las personas LGBT de base, empezando por aquellas del Sur Global. Esperamos que otras organizaciones de lesbianas y gais, incluida la ILGA, hagan lo mismo.

Está claro que, mientras la represión y la discriminación continúan propagándose, los movimientos LGBT han transformado el mundo en el que vivimos. En un creciente número de países, la visibilidad y el poder de nuestros movimientos están haciendo posible para más gente, especialmente gente joven, tener relaciones del mismo sexo y poder llamarse a si mismos bisexuales, o negar cualquier etiqueta. Los movimiento por el cambio social que anteriormente habrían rechazado a lesbianas, gais, trabajadores del sexo o cualquier otro “indeseable” en sus filas, son ahora más fuertes por hacer visible estos sectores. En la revolucionaria Venezuela, el presidente Chávez ha declarado: ¡Los homosexuales también tienen derechos!; y el Movimiento Revolucionario de Lesbianas y Gais de Venezuela está luchando para que este compromiso se convierta en realidad, una inspiración para todas nosotras.

Entrevista de Patricia Curzi, ILGA

Más información
allwomencount.net y refusingtokill

Traducción: gracias a Juan Carlos Manteca
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