¡La sección Tu historia es acerca de ti! Por favor toma un minuto para contar a los visitantes del sitio de ILGA sobre lo que es en realidad la vida LGBTI. ¡Por favor envía tu historia personal y comparte tu experiencia! No hay necesidad de registrarse en el sitio electrónico, y tu historia será completamente anónima.
Hace ahora casi cuatro años tuve, en primera persona, un atropello brutal a mis derechos como profesional en un centro concertado y religioso de enseñanza secundaria. Yo era tutor, servía de vínculo entre profesores, padres, alumnos y resto de personal del centro. además de ello daba asignaturas relacionadas con el pensamiento y la ética. Fueron siete años de empeño personal y profesional en esta labor. No sin mis frustraciones diarias de no poder compartir mi vida y mi realidad con mis compañeros por temor a perder mi trabajo y verse dificultada mi tarea diaria. Unas navidades encontré a una persona de mi mismo sexo. Aquello fue un detonante de alegría para mi y que sin duda alguna me posicionó más favorablemente ante mi trabajo, debido a la fuerza moral y para la autoestima que el verdadero amor genera. Después de dos años de convivencia decidimos casarnos, en parte por demostrarnos a nosotros mismos nuestro compromiso y valentía con respecto a la sociedad. Hasta ese momento todo marchaba bien en mi centro de trabajo y los documentos objetivos avalaban mi buen hacer y un buen grado de satisfacción de los alumnos, padres y dirección del centro. Comuniqué mi decisión al director pedagógico de mi centro, y él no sólo no encontró dificultad sino que me permitión irme de viaje de novios. Aquello provocó gran revuelo entre mis compañeros, y lo más duro para mí, genero un debate, fundamentalmente moral, sobre mi vida, mis costumbres y lo adecuada o no de mi decisión personal...algunos compañeros estuvieron a mi lado, y se lo agradezco enormemente; otros inundados por el pánico no sabían qué hacer; otros decididamente, y siempre por la espalda, me criticaban duramente. A la vuelta de mis vacaciones recibo una llamada de teléfono del director del centro, y aludiendo a otras cuestiones organizativas del centro, tomaban la determinación de quitarme la tutoría, se ve que considerarían que ya no era una buena influencia para los alumnos, así como reducirme la jornada laboral varias horas...decidí, más que me pese a veces, dejar aquel centro...sí me llevé la satisfacción de que los chicos se manifestaron por mi causa, y muchos padres me brindaron su solidaridad...siento haber sido un cobarde y no haber defendido esta causa no sólo en mi nombre sino en el de todos vosotros compañeros...gracias por leerme...Ignacio Luna