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ECUADOR

Relaciones entre varones: Legal
Castigos para las relaciones entre varones: No hay ley
Relaciones entre mujeres: Legal
Edad de consentimiento sexual: Igual para heterosexuales y homosexuales
Matrimonio y sucedáneos del matrimonio: El sucedáneo del matrimonio es igual o casi igual; está reconocido en ámbito nacional
Adopción: No
Los gays o las lesbianas pueden prestar servicio en las fuerzas armadas :

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Experiencias de los lectores

Esto es lo que la gente dice acerca de la vida para las personas LGBTI en ECUADOR...
FAMIVIDA (Actualmente residente en ECUADOR) Publicado para Lectores y lectoras on 11/07/2011
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El Derecho a la diferencia pero, iguales a la vez

Cuando se trata el tema de los derechos humanos y la diversidad sexual, muchas personas se preguntan ¿En dónde se vinculan y por qué hablamos de la diversidad sexual?

Es importante que ha modo de introducción, recordar que la reivindicación y la exigencia del reconocimiento del derecho a la diferencia se sustenta fundamentalmente en la lucha del movimiento feminista y en segundo lugar del movimiento de gays y lesbianas a nivel internacional.

Una de las mejores definiciones las he encontrado en el texto “La vida cotidiana y el derecho a la diferencia” de Jeefrey Weeks, profesor inglés de sociología autor de varios libros sobre historia y construcción social de la sexualidad, que explora en su artículo el panorama de los valores sexuales basados en una diversidad de opciones y en la democratización de la vida efectiva.

Este afirma que el derecho a la igualdad, bajo cuya bandera se han realizado todas las revoluciones modernas se ve reemplazado por el derecho a la diferencia.

En términos prácticos este derecho respalda el valor de las opciones y experimentaciones sexuales que fomentan el crecimiento del individuo sin ofender a ello los mismos reclamos y autonomía de otras personas también involucran y con capacidad de consentimiento. La idea principal en respaldo a la diferencia es el respeto a diversas formas de poder ser y el reconocimiento de las variadas formas que potencialmente existen para lograr los objetivos que uno mismo define. Sin embargo el respeto depende de y esta condicionado por un respeto a la libertad de la gente, a sus oportunidades en la vida y en la vulnerabilidad como seres humanos.

Las relaciones construidas así sobre un sentido de la vulnerabilidad compartida del cuidado mutuo son en sus dinámicas intrínsicamente democráticas en términos de las relaciones sexuales, los valores democráticos juzgarían los actos a partir de la manera en que la gente se relacionan entre sí, la esencia de coerción y el grado de placer y de necesidad que son capaces de satisfacer.

Un ARCO IRIS de gustos, afectos y amores.

Se ha creído que la sociedad es un grupo homogéneo y que por lo tanto el bien social es respuesta a la necesidad particular sin embargo, los individuos tienen necesidades y expectativas particulares y estas son diferentes en función de un amplio número de factores tales como edad, sexo, grupo social, etnia, nivel educativo, poder adquisitivo, clase social, género y conducta sexual.

Reconocer la diferencia, poder identificar las necesidades, particulares y tener respuestas adecuadas a dichas circunstancias, no solo ayuda al desarrollo integral del individuo sino también de la sociedad.

La militancia de los derechos gays, lesbianas y personas transgenérica, han desarrollado acciones políticas fundamentales en la importancia de contribuir y aportar elementos de análisis hacia el logro de una sociedad justa, hacia el reconocimiento de la diversidad sexual, como coyuntural al respeto de los derechos humanos, ya que entender la equidad significa el desarrollo comprensivo social del concepto mismo de lo que son los derechos humanos pues estos existen como resultado de nuestra calidad humana.

Cualquier expresión de discriminación, activa la exigencia y necesidad de abordar el tema de los derechos humanos y el inmediato reconocimiento de estos.

Para los gays y las lesbianas la aprobación social de las relaciones están tipícamente ausentes y se ven limitadas por normas legales, religiosas y culturales, factores que conculcan el desarrollo integral y la necesidad de sostener un sentido de identidad de estos y estas, colocándoles ante un marco de invisibilidad social y por ende esta ausencia de validación les margina del desarrollo de políticas sociales que les beneficien.

La poca afirmación pública, colocándoles en un orden “social subterráneo” proporcionan el espacio que le convierte en el objeto de la discriminación social, razón esencial hacia la búsqueda de la legitimización completa en el marco del no reconocimiento de la diversidad que incluye implícitamente el comportamiento sexual de todas las personas.

De acuerdo al análisis expuesto sobre la importancia de conocer algunos aspectos importantes sobre el significado de la diversidad sexual, considero importante dar a conocer otros elementos coyunturales que afectan el reconocimiento de la diversidad a raíz de la discriminación, en este caso mencionare la relacionada con la orientación sexual homosexual, dejando para cada quien la concepción de sus propias conclusiones en reconocimiento de la equidad sexual como base del sustento para una sociedad fraterna.

Como minorías sexuales, en sociedades como la ecuatoriana, no es fácil exteriorizar, en muchas ocasiones, la dimensión y el alcance de nuestros derechos y de cómo poder acceder a ellos a través del libre ejercicio de los mismos.

No es fácil comprender el alcance y verdadera dimensión de la ciudadanía cuando desde niñ@s los valores culturales, sociales y políticos, jurídicos, ideológicos, religiosos, familiares y biomédicos entre otros nos trazan la autopista de discriminación donde las agresiones las ofensas y la sanción social son los parámetros bajo los cuales los homosexuales, lesbianas, bisexuales, personas trasngéneros y transexuales asumimos y construimos nuestra identidad socio-sexual, aspectos que nos provocan “conflictos y problemas de aceptación y autoestima, muchos vivimos entonces clandestinamente nuestra orientación afectiva y sexual.

La homosexualidad es una orientación sexual que contiene múltiples facetas que se enfrentan a factores socio-culturales, como prejuicios y estereotipos que son la fuente de la discriminación que alimentan socio patologías y crímenes de odio contra las minorías sexuales en general.

Para entender esta parte es importante revisar lo que dice Orlando Montoya en un artículo en donde describe los principales rasgos de la discriminación en nuestro país:

Efectivamente en nuestra cultura encontramos rasgos fuertemente discriminatorios que se expresan por ejemplo, en ofensas, agresiones, y sanciones. Muy pocas personas son capaces de cuestionar este tipo de procedimientos arraigados en los distintos estratos sociales de nuestro país.

La homofobia el temor y el odio hacia las lesbianas y los homosexuales, la misma que se encuentra enraizada en la sociedad y que afecta tanto a nivel individual como el institucional, ésta es raramente reconocida oficialmente y sus impactos en ambos niveles ha sido sustancialmente destructivos, afectando la integridad de homosexuales y lesbianas y sometiéndolos como proscriptos sociales de manera particular.


Para entender la caracterización de la discriminación de los homosexuales y las lesbianas es importante entonces entender las consecuencias de la homofobia y sus impactos en est@s.

El desarrollo de la personalidad requiere que tanto niños como niñas puedan desarrollarse con autoestima, con sentimientos de seguridad emocional y con la fe de la buena voluntad del mundo, de tal manera que pueda contar con un lugar en el y vivir como persona humana.

En relación a la homofobia tanto homosexuales como lesbianas desde muy jóvenes tienen que luchar y pasar momentos difíciles para mantener su autoestima su seguridad emocional y para lograr sentirse en una comunidad que le aprecie y que le respete.


Los factores mencionados traen como consecuencia en los homosexuales y lesbianas el ocultamiento de su orientación sexual incluso la negación de la misma de si mism@s por temor a las reacciones sociales y de las hostilidades existentes hacia la homosexualidad y hacia cualquier expresión diferente a la heterosexualidad.

Ocult@s o no los homosexuales y las lesbianas saben que viven en una sociedad que en gran medida los condena solo por su orientación sexual

Una vez que la orientación homosexual es conocida o se sospecha de ella, esta se trata como lo mas importante de la persona aunque solo sea un aspecto de su persona, es como si hubiese cesado de existir como un ser humano completo con las mismas preguntas, dudas y necesidades de sus pares heterosexuales.

Bajo el supuesto social que todas las personas del mundo deberían ser heterosexuales, desde la niñez se aprenden desde los adultos expresiones hostiles, desvalorizantes y peyorativas en torno a las expresiones de la homosexualidad. Este lenguaje está destinado a menospreciar a otr@s, con bromas, señalamientos, murmuraciones y agresiones verbales.

Las expresiones homofóbicas afectan a l@s jóvenes homosexuales y lesbianas incluso durante la vida de adult@s, les desvaloriza como personas promueve la auto exclusión sexual, les somete a situaciones de ghetto a riesgo emocionales y muchas veces físicos. Estas manifestaciones violentas y cotidianas contra las minorías sexuales, nadie se atreve a cuestionarlas.

La violencia se expresa de varias maneras algunas más palpables que las brutalidades físicas. Puede ser infringida con palabras y acciones o mediante el silencio, la indiferencia y el descuido.
La homofobia es tan penetrante que mucha gente no percibe el maltrato a las lesbianas y homosexuales como algo incorrecto. El maltrato no se percibe como violencia, si no como una respuesta natural frente a las lesbianas y homosexuales ¿A quien le importa el daño que se infringe a personas que no son consideradas totalmente humanas?

Las conductas homofóbicas imposibilitan que se puedan documentar todos los hechos y casos de maltratos, como por antonomasia, son acciones que generan y promueven la discriminación hacia est@s ya que el sometimiento al asilamiento y a las casi nulas avenidas de respeto y de aceptad@s en razón de una orientación sexual, trae consigo mas pérdidas que ganancias como la exclusión familiar, de amigos de trabajos, educación entre otros.

Las situaciones enunciadas se silencian, en la mayoría de los casos las posibilidades de defenderse públicamente de las agresiones, de las violaciones, incluso de los atentados hacia su propia vida. La desprotección a nivel del sistema jurídico incluso favorece el hostigamiento por parte de la fuerza pública.

Al respecto se podrían citar cientos de ejemplos que puedan demostrar la violencia contra la homosexualidad y el lesbianismo así mismo las formas y expresiones de discriminación, no solamente es necesario exponerlas, sino que es necesario caer en cuenta en todas las expresiones directas hostiles a causa de la diferencia. Estas son los principales indicadores de violencia motivados por el odio y las principales dinamizadores de odio por homofobia contra gays, lesbianas, travestíes y en general contra las personas transgéneros y en múltiples ocasiones somos parte de las mismas sin caer en cuenta en ello ya que se encuentran muy arraigadas en nosotros mism@s.

Lcdo. Neptalí Arias Zambrano
Director de Fundación Amigos por la Vida – FAMIVIDA
Ecuador – Guayaquil
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FAMIVIDA (Actualmente residente en ECUADOR) Publicado para Lectores y lectoras on 11/07/2011
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El Derecho a la diferencia pero, iguales a la vez

Cuando se trata el tema de los derechos humanos y la diversidad sexual, muchas personas se preguntan ¿En dónde se vinculan y por qué hablamos de la diversidad sexual?

Es importante que ha modo de introducción, recordar que la reivindicación y la exigencia del reconocimiento del derecho a la diferencia se sustenta fundamentalmente en la lucha del movimiento feminista y en segundo lugar del movimiento de gays y lesbianas a nivel internacional.

Una de las mejores definiciones las he encontrado en el texto “La vida cotidiana y el derecho a la diferencia” de Jeefrey Weeks, profesor inglés de sociología autor de varios libros sobre historia y construcción social de la sexualidad, que explora en su artículo el panorama de los valores sexuales basados en una diversidad de opciones y en la democratización de la vida efectiva.

Este afirma que el derecho a la igualdad, bajo cuya bandera se han realizado todas las revoluciones modernas se ve reemplazado por el derecho a la diferencia.

En términos prácticos este derecho respalda el valor de las opciones y experimentaciones sexuales que fomentan el crecimiento del individuo sin ofender a ello los mismos reclamos y autonomía de otras personas también involucran y con capacidad de consentimiento. La idea principal en respaldo a la diferencia es el respeto a diversas formas de poder ser y el reconocimiento de las variadas formas que potencialmente existen para lograr los objetivos que uno mismo define. Sin embargo el respeto depende de y esta condicionado por un respeto a la libertad de la gente, a sus oportunidades en la vida y en la vulnerabilidad como seres humanos.

Las relaciones construidas así sobre un sentido de la vulnerabilidad compartida del cuidado mutuo son en sus dinámicas intrínsicamente democráticas en términos de las relaciones sexuales, los valores democráticos juzgarían los actos a partir de la manera en que la gente se relacionan entre sí, la esencia de coerción y el grado de placer y de necesidad que son capaces de satisfacer.

Un ARCO IRIS de gustos, afectos y amores.

Se ha creído que la sociedad es un grupo homogéneo y que por lo tanto el bien social es respuesta a la necesidad particular sin embargo, los individuos tienen necesidades y expectativas particulares y estas son diferentes en función de un amplio número de factores tales como edad, sexo, grupo social, etnia, nivel educativo, poder adquisitivo, clase social, género y conducta sexual.

Reconocer la diferencia, poder identificar las necesidades, particulares y tener respuestas adecuadas a dichas circunstancias, no solo ayuda al desarrollo integral del individuo sino también de la sociedad.

La militancia de los derechos gays, lesbianas y personas transgenérica, han desarrollado acciones políticas fundamentales en la importancia de contribuir y aportar elementos de análisis hacia el logro de una sociedad justa, hacia el reconocimiento de la diversidad sexual, como coyuntural al respeto de los derechos humanos, ya que entender la equidad significa el desarrollo comprensivo social del concepto mismo de lo que son los derechos humanos pues estos existen como resultado de nuestra calidad humana.

Cualquier expresión de discriminación, activa la exigencia y necesidad de abordar el tema de los derechos humanos y el inmediato reconocimiento de estos.

Para los gays y las lesbianas la aprobación social de las relaciones están tipícamente ausentes y se ven limitadas por normas legales, religiosas y culturales, factores que conculcan el desarrollo integral y la necesidad de sostener un sentido de identidad de estos y estas, colocándoles ante un marco de invisibilidad social y por ende esta ausencia de validación les margina del desarrollo de políticas sociales que les beneficien.

La poca afirmación pública, colocándoles en un orden “social subterráneo” proporcionan el espacio que le convierte en el objeto de la discriminación social, razón esencial hacia la búsqueda de la legitimización completa en el marco del no reconocimiento de la diversidad que incluye implícitamente el comportamiento sexual de todas las personas.

De acuerdo al análisis expuesto sobre la importancia de conocer algunos aspectos importantes sobre el significado de la diversidad sexual, considero importante dar a conocer otros elementos coyunturales que afectan el reconocimiento de la diversidad a raíz de la discriminación, en este caso mencionare la relacionada con la orientación sexual homosexual, dejando para cada quien la concepción de sus propias conclusiones en reconocimiento de la equidad sexual como base del sustento para una sociedad fraterna.

Como minorías sexuales, en sociedades como la ecuatoriana, no es fácil exteriorizar, en muchas ocasiones, la dimensión y el alcance de nuestros derechos y de cómo poder acceder a ellos a través del libre ejercicio de los mismos.

No es fácil comprender el alcance y verdadera dimensión de la ciudadanía cuando desde niñ@s los valores culturales, sociales y políticos, jurídicos, ideológicos, religiosos, familiares y biomédicos entre otros nos trazan la autopista de discriminación donde las agresiones las ofensas y la sanción social son los parámetros bajo los cuales los homosexuales, lesbianas, bisexuales, personas trasngéneros y transexuales asumimos y construimos nuestra identidad socio-sexual, aspectos que nos provocan “conflictos y problemas de aceptación y autoestima, muchos vivimos entonces clandestinamente nuestra orientación afectiva y sexual.

La homosexualidad es una orientación sexual que contiene múltiples facetas que se enfrentan a factores socio-culturales, como prejuicios y estereotipos que son la fuente de la discriminación que alimentan socio patologías y crímenes de odio contra las minorías sexuales en general.

Para entender esta parte es importante revisar lo que dice Orlando Montoya en un artículo en donde describe los principales rasgos de la discriminación en nuestro país:

Efectivamente en nuestra cultura encontramos rasgos fuertemente discriminatorios que se expresan por ejemplo, en ofensas, agresiones, y sanciones. Muy pocas personas son capaces de cuestionar este tipo de procedimientos arraigados en los distintos estratos sociales de nuestro país.

La homofobia el temor y el odio hacia las lesbianas y los homosexuales, la misma que se encuentra enraizada en la sociedad y que afecta tanto a nivel individual como el institucional, ésta es raramente reconocida oficialmente y sus impactos en ambos niveles ha sido sustancialmente destructivos, afectando la integridad de homosexuales y lesbianas y sometiéndolos como proscriptos sociales de manera particular.


Para entender la caracterización de la discriminación de los homosexuales y las lesbianas es importante entonces entender las consecuencias de la homofobia y sus impactos en est@s.

El desarrollo de la personalidad requiere que tanto niños como niñas puedan desarrollarse con autoestima, con sentimientos de seguridad emocional y con la fe de la buena voluntad del mundo, de tal manera que pueda contar con un lugar en el y vivir como persona humana.

En relación a la homofobia tanto homosexuales como lesbianas desde muy jóvenes tienen que luchar y pasar momentos difíciles para mantener su autoestima su seguridad emocional y para lograr sentirse en una comunidad que le aprecie y que le respete.


Los factores mencionados traen como consecuencia en los homosexuales y lesbianas el ocultamiento de su orientación sexual incluso la negación de la misma de si mism@s por temor a las reacciones sociales y de las hostilidades existentes hacia la homosexualidad y hacia cualquier expresión diferente a la heterosexualidad.

Ocult@s o no los homosexuales y las lesbianas saben que viven en una sociedad que en gran medida los condena solo por su orientación sexual

Una vez que la orientación homosexual es conocida o se sospecha de ella, esta se trata como lo mas importante de la persona aunque solo sea un aspecto de su persona, es como si hubiese cesado de existir como un ser humano completo con las mismas preguntas, dudas y necesidades de sus pares heterosexuales.

Bajo el supuesto social que todas las personas del mundo deberían ser heterosexuales, desde la niñez se aprenden desde los adultos expresiones hostiles, desvalorizantes y peyorativas en torno a las expresiones de la homosexualidad. Este lenguaje está destinado a menospreciar a otr@s, con bromas, señalamientos, murmuraciones y agresiones verbales.

Las expresiones homofóbicas afectan a l@s jóvenes homosexuales y lesbianas incluso durante la vida de adult@s, les desvaloriza como personas promueve la auto exclusión sexual, les somete a situaciones de ghetto a riesgo emocionales y muchas veces físicos. Estas manifestaciones violentas y cotidianas contra las minorías sexuales, nadie se atreve a cuestionarlas.

La violencia se expresa de varias maneras algunas más palpables que las brutalidades físicas. Puede ser infringida con palabras y acciones o mediante el silencio, la indiferencia y el descuido.
La homofobia es tan penetrante que mucha gente no percibe el maltrato a las lesbianas y homosexuales como algo incorrecto. El maltrato no se percibe como violencia, si no como una respuesta natural frente a las lesbianas y homosexuales ¿A quien le importa el daño que se infringe a personas que no son consideradas totalmente humanas?

Las conductas homofóbicas imposibilitan que se puedan documentar todos los hechos y casos de maltratos, como por antonomasia, son acciones que generan y promueven la discriminación hacia est@s ya que el sometimiento al asilamiento y a las casi nulas avenidas de respeto y de aceptad@s en razón de una orientación sexual, trae consigo mas pérdidas que ganancias como la exclusión familiar, de amigos de trabajos, educación entre otros.

Las situaciones enunciadas se silencian, en la mayoría de los casos las posibilidades de defenderse públicamente de las agresiones, de las violaciones, incluso de los atentados hacia su propia vida. La desprotección a nivel del sistema jurídico incluso favorece el hostigamiento por parte de la fuerza pública.

Al respecto se podrían citar cientos de ejemplos que puedan demostrar la violencia contra la homosexualidad y el lesbianismo así mismo las formas y expresiones de discriminación, no solamente es necesario exponerlas, sino que es necesario caer en cuenta en todas las expresiones directas hostiles a causa de la diferencia. Estas son los principales indicadores de violencia motivados por el odio y las principales dinamizadores de odio por homofobia contra gays, lesbianas, travestíes y en general contra las personas transgéneros y en múltiples ocasiones somos parte de las mismas sin caer en cuenta en ello ya que se encuentran muy arraigadas en nosotros mism@s.

Lcdo. Neptalí Arias Zambrano
Director de Fundación Amigos por la Vida – FAMIVIDA
Ecuador – Guayaquil
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