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ILGA Leandro Fogliatti, ILGA

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La realidad de parejas gays de Bolivia refuta el Código de Familia

in BOLIVIA, 09/03/2014

La Comisión de Constitución de Diputados presentó un proyecto de ley de Código de las Familias y del Proceso Familiar, en el que la diferencia de sexos es un requisito. Organizaciones LGBTI locales denuncian que no responde a la realidad de las familias homosexuales en Bolivia.

RUY D’ALENCAR - rdealencar@eldeber.com.bo

Vanina adora a Ricardo (nombre ficticio). Y él, cada mañana, antes de irse al taller, vestido de polera y pantalones de mezclilla se despide con un beso y un “ya vuelvo, Negrita”. No pasan de los 30 años, viven en Santa Cruz y se dicen muy enamorados; por eso viven juntos. Vanina se llamaba Juan o Pedro, no le importa. Ahora se llama Vanina y como tal le gusta vestirse, amparada en la carta de libertades democráticas que todo mundo reclama en Bolivia cuando de política se quiere hablar.

Pero a ella, que es dirigente de un colectivo de travestis cruceños, le apesadumbra saber que su unión con Ricardo no es reconocida por el Estado Plurinacional, declarado laico. Por tanto, ella como pareja no tiene derecho al seguro social ni a otros beneficios de los que gozan los matrimonios.

Por eso hay varias observaciones de la comunidad de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales (LGBT) a la legislación que les niega derechos. Más aún, cuando la Comisión de Constitución de Diputados, presidida por Héctor Arce (MAS), divulga el proyecto de ley del Código de las Familias y del Proceso Familiar, en el que la diferencia de sexos es requisito.

 

“El límite es la CPE”

Palacio de Justicia de Santa Cruz, 17:30 de un jueves. El diputado Héctor Arce, acompañado del senador del MAS Adolfo Mendoza y de la diputada Betty Tejada expone ante los vocales del Tribunal Departamental de Justicia las bondades del Código de las Familias. Que tiene fundamentos laicos y de igualdad de derechos, que es una ley que ya no se basa en el monoteísmo católico conservador, etc.

“El límite es la Constitución Política del Estado (CPE)”, responde Arce, cuando se le pregunta si el espíritu de la propuesta admite la unión gay.

Arce explica que la CPE, en su artículo 63, establece que se reconocen los matrimonios o uniones civiles heterosexuales.

Alan y Miguel viven juntos hace tres años. Tampoco pasan de 30 años. Su amiga Rossío Villafuerte, que participa de la fundación Igualdad LGBT, dice que ellos compraron un terreno en la ciudad para construir su casa propia. Que además de defender su derecho a estar juntos, ella sabe que es un lío el tema legal de derechos de propiedad y herencia que deberán afrontar ambos y que si no hay cambios en el proyecto del Código de las Familias y si no se busca reformar la CPE, se perpetuará la exclusión de ciudadanos plenos en derecho

 

En discusión

CPE. Artículo 63.
II. Las uniones libres o de hecho que reúnan condiciones de estabilidad y singularidad, y sean mantenidas entre una mujer y un hombre sin impedimento legal, producirán los mismos efectos que el matrimonio civil.

Código de las familias. Art. 139
El matrimonio civil y la unión libre o de hecho deben cumplir las siguientes condiciones: a) consentimiento; b) diferencia de sexos; c) edad; d) libertad de estado.

 

Van en contra de la inclusión y la igualdad

Alex Bernabé / Fundación Igualdad Lgbt

La familia es una institución primigenia. Hoy, solo de manera formal, se maneja en plural esta instancia. Pues bien, la familia está protegida por el Estado mediante beneficios legales (herencia, seguridad social, toma de decisiones en salud, facilidades de créditos, protección de bienes, etc.), otra función desde mi punto de vista más importante de esta institución es el soporte afectivo y emocional; el compartimiento de costumbres, valores y cuidados. Es ahí donde la legalidad se traduce en un reconocimiento y protección por la sociedad, de esto carecen las familias conformadas por parejas del mismo sexo, vale decir, lesbianas y gais.

La discusión del proyecto de ley Código de Familias y del Proceso Familiar, propuesta por la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, no responde a la realidad de familias homosexuales en Bolivia.

Los proyectistas de esta normativa vertebral escudan sus prejuicios, insensibilidad y miopía social en la Constitución Política del Estado (CPE); sin embargo, omiten la bondad de la Carta Magna en su primera parte al referirse a la igualdad y la no discriminación, y en su tercera parte en la adhesión del Estado boliviano a los avances en materia de derechos humanos acorde a sociedades más maduras, social y políticamente hablando.

Los legisladores olvidan que lesbianas, gais, bisexuales y transexuales pueden componer sus mismas familias.

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