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ILGA Leandro Fogliatti, ILGA

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Etiquetado con: holocausto
(Imagen vía "Ponte en mi Piel")
El holocausto de la diversidad sexual

in WORLD, 28/01/2014

El 27 de enero es el día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto Nazi. La ONU lo designó en 2005 para recordar la liberación del mayor campo de exterminio nazista, en la ciudad polaca de Auschwitz-Birkenau. El Tercer Reich consideró a los homosexuales como gente con un “comportamiento degenerado”.

Así pues, en todo el planeta se efectúan actos de visibilidad contra la intolerancia y exterminio humanos, centrados principalmente en la masacre del pueblo judío, pero es poco frecuente que se recalque el avasallamiento de otras minorías de aquellos años, tales como la población gitana o de ideología comunista, ya que en el imperio germano conquistado por Adolfo Hitler se masacró a la población civil por motivos de raza, religión, opinión política, diversidad funcional u orientación sexual por parte del gobierno alemán.

Una investigación realizada por el Colectivo Español “Arcópolis”, señala que en los años veinte del siglo pasado, Alemania gozaba de un estado donde los derechos de las personas de la población Lésbico Gay Bisexual Transgénero (LGBT) estaban empezando a consolidarse, y gracias al tejido asociativo y a iniciativas como el Instituto por la Investigación Sexual, este sector poblacional se potenciaba en Europa.

Sin embargo, el Tercer Reich consideró a los homosexuales como gente con un “comportamiento degenerado”, que era una amenaza a la capacidad del estado y el carácter masculino de la nación, lo que provocó que las personas no heterosexuales fuesen incluidas en el listado de exterminables.

La investigación realizada al respecto por “Arcópolis”, apunta que las asociaciones de homosexuales fueron prohibidas, las redadas para capturar a estas personas que se asociaban acababan con violaciones sistemáticas y con todo tipo de torturas, los libros sobre libertad sexual ardieron en las calles y se crearon listas de hombres gays que fueron obligados a seguir la norma sexual ortodoxa del “pueblo alemán”, o acababan en los campos de concentración, en donde eran obligados a portar un triángulo rosa bordado como distintivo de su orientación sexual.

En entrevista previa antes de morir, Rudolf Brazda, el último sobreviviente preso por homosexualidad en los campos de concentración nazis, quien murió en 2011 a los 98 años de edad, dejó testimonio de su estadía en el campo de exterminio en el libro “Itinerario de un triángulo rosa”: “Quienes más nos atacaban eran los de la S.S., pero también los demás prisioneros nos agredían. Lo más pequeño que nos decían era: ‘Mira, ahí va ese maricón’. Yo siempre traté de ignorarlos, aunque algunas veces las ofensas de los compañeros eran más difíciles de aguantar”.

Las cifras de esta masacre de la población homosexual ronda en torno a 15 mil gays fallecidos en los campos, pero se estima que fueron miles más. También resulta difícil precisar la cantidad de lesbianas que se vieron forzadas a llevar una doble vida de ocultación y de vivir en el terror de ser descubiertas, debido a que las mujeres eran consideradas peligrosas simplemente por el mero hecho de ser mujeres e independientes.

Los integrantes de la diversidad sexual fueron utilizados por supuestos médicos como Carl Vaernet para estudiar genéticamente lo que los dirigentes nazis consideraban una desviación e inmoralidad. Fueron torturados y masacrados con fines supuestamente médicos buscando un gen “homosexual” para poder corregir esta “desviación”.

En los campos de concentración, las personas homosexuales vivían en un profundo aislamiento y padecían condiciones de crueldad por parte de los oficiales nazis e incluso de los propios compañeros de prisión, que les golpeaban a menudo llegando a provocarles la muerte. Aún entre los humillados hay minorías violentadas por todos los demás y en los campos de exterminio el último eslabón de la marginalidad eran los homosexuales, a quienes se obligó a portar un triángulo rosa en sus uniformes. Este estigma les hacía fácilmente identificables para ser blanco de violencia de todo tipo.

Los prisioneros por orientación sexual fueron los últimos en ser reconocidos como víctimas del genocidio por las autoridades alemanas, quienes no les incluyeron en las leyes de reparación de la masacre nazi hasta 1994, donde la Alemania ya unida, eliminó los últimos vestigios de homofobia directa en su código penal.

Más aún, fue hasta 2002 que el gobierno alemán se disculpó públicamente con la comunidad gay. En el 2005, durante el 60 aniversario de la liberación de Auschwitz, el parlamento Europeo emitió una resolución que incluyó el siguiente texto:

“… El 27 de enero de 2005, el sexagésimo aniversario de la liberación del campo de exterminación de Auschwitz-Birkenau, donde asesinaron a un total combinado de hasta 1.5 millones de judíos, romanos, gitanos, rusos y presos de otras nacionalidades, y homosexuales, es importante para que los ciudadanos europeos recuerden y condenen el horror y la tragedia enormes del holocausto, pero también para frenar el avance del antisemitismo y para aprender de nuevo las lecciones más amplias sobre los peligros de discriminar a la gente con base en su origen étnico, religión, clase social, política u orientación sexual ,… “

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