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La homofobia política y de estado está aumentando en la última década

in WORLD, 07/08/2013

Linda Baumann y Rowland Jide Macaulay: Miembros del Consejo ILGA Pan-África y Representantes africanos en el Consejo Mundial de ILGA

En los últimos 10 años, el foco en los derechos relativos a la igualdad, las reformas legales, la cohesión comunitaria, la diversidad, las familias y las migraciones que conciernen a las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) africanas muestra una situación que ha ido de mal en peor. El caos en aumento ha alejado la posibilidad de un reconocimiento legal de las libertades ligadas a la orientación sexual y a la identidad de género. Esta valoración describe la situación general que viven las personas LGBTI en África, incluyendo a la propia Sudáfrica, aun teniendo en cuenta su envidiable reconocimiento constitucional de los derechos relativos a las relaciones entre personas del mismo sexo.

 

Los defensores de Derechos Humanos de toda África se han enfrentado con muy serias amenazas a sus vidas; muchos han tenido que abandonar el continente para buscar seguridad en Europa y América. Una elevada proporción de quienes representan “el rostro de los sin rostro y la voz de los sin voz” están diseminados por el extranjero. Esta dispersión produce consecuencias dolorosas tanto para nuestro activismo en África como para los activistas en la diáspora.

En 36 países de África existen leyes que penalizan la homosexualidad, en algunos casos con la pena de muerte, y en muchos casos más con severas penas de prisión. Es con gran diferencia el continente que cuenta con peores leyes por lo que se refiere a la homosexualidad y otras minorías sexuales. En parte, este fenómeno tiene sus raíces en las deficientes leyes y situaciones políticas de la época colonial, en la autonomía religiosa, en una fuerte creencia -expresada negativamente- en los valores familiares y culturales, y en el mal del patriarcado.

Homofobia política y de estado

Más del 50 por ciento de los gobiernos africanos han adoptado acciones concretas para penalizar formalmente las uniones entre personas del mismo sexo. Va creciendo la toma de conciencia sobre la homofobia extendida en el continente; por su parte, muchos medios de comunicación africanos han echado leña al fuego. Sin embargo, las leyes anti-gay en Uganda se han debilitado debido a la oposición de las organizaciones por los derechos humanos y Malawi fue testigo de un indulto presidencial para una pareja gay.

En marzo de 2011, cuando en la Asamblea de las Naciones Unidas celebrada en Ginebra se presentó al voto por segunda vez la Declaración conjunta para despenalizar la homosexualidad, el número de estados africanos signatarios ascendió de seis a once, comprendiendo Gabón, Santo Tomé y Príncipe, Mauricio, República Centroafricana, Cabo Verde, Guinea Bissau, Angola, República Sudafricana, Seychelles, Ruanda y Sierra Leona. Trece estados africanos se abstuvieron, mientras que veintiocho votaron en contra de la Declaración Conjunta sobre Orientación Sexual e Identidad de Género (SOGI, por sus siglas en inglés).

La popularidad de los derechos gays y la incidencia política destinada a obtener reconocimiento social para las relaciones entre personas del mismo sexo han provocado reacciones contrarias de políticos y gobiernos africanos. Los casos recientes de penalización de relaciones entre personas del mismo sexo han empeorado una situación que ya estaba caracterizada en toda África por el acoso, la humillación, la extorsión, los arrestos arbitrarios, el encarcelamiento judicial violento, la tortura, los delitos de odio y los asesinatos de honor basados en la orientación sexual y la identidad de género. Estas agresiones ocurren, nos guste o no, lo admitamos o no. Todos los años se registran numerosos delitos de odio contra las personas LGBTI y contra quienes, defendiendo a las personas LGBTI, exigen para ellos mayor justicia. Y estas agresiones están aumentando alarmantemente.

Africanos LGBTI solicitantes de asilo

En los últimos cinco años, ha habido un fuerte aumento de solicitudes de asilo y las preocupaciones por la persecución es tan grande que muchas personas huyen de sus propios países. El número de emigrantes LGBTI que huyen de a los países extranjeros se han incrementado, y la actitud hacia los solicitantes de asilo por orientación sexual e identidad de género ha sido vergonzosa en algunos casos. Muchos de ellos se han encontrado con multitud de obstáculos y terribles resultados. Cabe destacar en este apartado a las personas que huyen de Camerún, Senegal, Nigeria, Gambia, Liberia, Sierra Leona, Uganda y Tanzania (por mencionar sólo algunos ejemplos). Esto se debe por un lado, a los líderes políticos de estos países y por el otro, a la introducción de las legislaciones anti-gay y la persistencia de leyes discriminatorias. Se trata de casos de africanos LGBTI que buscan asilo en sitios tan lejanos como Australia, América del Norte y Europa Occidental. Creemos que la comunidad internacional debería fomentar una mejor cabida en el derecho internacional de estos casos y dar crédito a aquellas personas señaladas por motivo de su orientación sexual e identidad de género.

Tradición y cultura

En África, la homosexualidad ha sido atribuida a la influencia occidental y el colonialismo, así como a la intervención radical de la tecnología. Pero la homosexualidad ha estado presente en la cultura africana a lo largo de la historia; en muchas sociedades africanas no es infrecuente que se reconozcan las relaciones entre personas del mismo sexo. Desgraciadamente, los escépticos de la época moderna están ignorando los hechos de la historia. Los líderes africanos creen que los comportamientos que se desvían de los roles de género habituales son etapas que los niños atraviesan, y que la única forma de afrontarlos es asegurar que existan leyes regulatorias que prevengan los comportamientos sexuales desconocidos e inaceptables.

Históricamente, África siempre ha sido el continente más positivo y tolerante hacia la homosexualidad y el comportamiento ligado a las diversas identidades de género, actitud que data de la época anterior al colonialismo y a la intervención de la religión. La llegada del colonialismo ha contribuido a generar un odio ciego hacia estas personas, así como la influencia del fundamentalismo religioso ha proporcionado viles argumentos a la homofobia. El cristianismo enseña una fe que impulsa a “amar a tu prójimo como a ti mismo”; por desgracia, este concepto ha sido abandonado, sustituyéndolo por el de “misión de odio impulsada por los líderes religiosos”. Se pueden encontrar ejemplos en muchos lugares de África, como Botsuana, Uganda, Nigeria y Malawi, donde las iglesias, mezquitas y otras comunidades religiosas populares están ayudando e incitando a sus gobiernos a promulgar leyes que penalizarían la homosexualidad, llegándose a contemplar en algunos casos hasta la pena de muerte.

Las comunidades LGBTI africanas han desafiado la opresión y la discriminación tanto en sus países como en el exterior. Solo en los últimos 12 meses se ha realizado una celebración pública de la primera boda gay africana zulú en Sudáfrica; otra pareja gay de origen ugandés se casó en Suiza; gays y lesbianas continúan involucrándose en la política como con el caso de David Kuria en Kenia; en Botsuana LEGABIBO está desafiando a su gobierno en la corte judicial y más gays africanos participaron en la competencia Mr. Gay África 2012.

Las redes sociales han tenido un rol central y formidable en mejorar la visibilidad de las comunidades de África. ILGA Pan África y muchas otras instituciones colaboraron para representar a África en temas de SOGI en la conferencia sobre Derechos Humanos en Oslo 2013 con un catálogo de violaciones y contravenciones a la orientación sexual e identidad de género en el continente.

Implicaciones para la sexualidad, VIH-sida y salud

La lucha contra el VIH-sida también se ve socavada por la penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo. El Comité de los Derechos Humanos ha indicado que las leyes penales contra la homosexualidad “dificultan la implementación de programas educativos eficaces para la prevención del VIH-sida”, puesto que empujan a la clandestinidad a las comunidades marginalizadas. Estas declaraciones cuentan con el apoyo de ONUSIDA, el ex-presidente de Botsuana, Festus Mogae y de la enviada especial de la ONU para el VIH/SIDA, Elisabeth Mataka, quienes han adoptado con firmeza posiciones públicas claramente contrarias a la penalización de la homosexualidad en África. Las personas LGBTI africanas llevan luchando mucho tiempo por tener acceso a los servicios públicos de salud, para superar así la doble discriminación que sufren, alimentada por la homofobia de estado

En los últimos 20 años ha habido un creciente reconocimiento de la relatividad de las normas sexuales y de las dificultades para aceptar los conceptos occidentales de sexualidad en África, lo que incluye los derechos de los gays y el reconocimiento público de las familias del mismo sexo.

  • En nuestra opinión, la homofobia está profundamente enraizada en la cultura, la religión, la música y las leyes. Se reprime cualquier expresión de homosexualidad, condenando a los homosexuales, a sus familias y amigos.
  • La burla, el oprobio, el ostracismo, el desprecio, la violencia y las oraciones por su salvación son algunos de los instrumentos de los que se tiene constancia para obligar a los homosexuales a ocultarse, o para convertirlos en personas “normales”. Algunos homosexuales reaccionan a esta estigmatización abandonando sus países, comunidades o familias; otros construyen redes de apoyo fuera de sus comunidades; y otros luchan por mantener su orientación secreta, “fingiendo ser heterosexuales”.
  • Las personas que aman a personas de su mismo sexo viven con frecuencia dobles vidas secretas, escondidas, que el término de la jerga afroamericana “Down Low” describe. Los hombres que tienen sexo con hombres muchas veces se niegan a admitir que son gays o bisexuales, y con frecuencia están casados.
  • Se asocian con frecuencia la homosexualidad y el ocultismo.
  • Muchos gobiernos africanos no tienen planes ni políticas para incluir a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en la oferta y servicios de salud sexual.
  • Los medios de comunicación africanos faltan a la verdad sobre cuestiones de HIV y homosexualidad, publicando servicios informativos carentes de ética, difundiendo una publicidad negativa y dudosa. Es preciso abordar esta cuestión para conseguir un cambio de actitudes.

El camino a seguir/recomendaciones

  • La reforma política y legal es urgentemente necesaria en todos estos frentes para reforzar la protección legal de las relaciones entre personas del mismo sexo, el estatus legal del amor entre personas del mismo sexo y la protección completa de los derechos humanos en el contexto del VIH-sida.
  • Hay que afrontar los prejuicios subyacentes y la discriminación a través de programas educativos en las escuelas y programas de diálogo comunitario, para ayudar a crear un ambiente que proporcione mayor apoyo a las uniones del mismo sexo.
  • Hay que promover la formación dirigida a los medios de comunicación, diseñándola explícitamente para que abandonen las actitudes de discriminación y estigmatización hacia la salud y los derechos sexuales y reproductivos y las relaciones entre personas del mismo sexo, especialmente en relación con el VIH-sida. Hay que animar a los medios a que adopten normas éticas de conducta que prohíban la publicación de información confidencial de los pacientes.

Esperamos que, compartiendo este breve panorama, ayudemos a una clara comprensión de cuáles son los problemas de las relaciones entre las personas del mismo sexo, de los derechos humanos LGBTI en África, y de sus implicaciones para la sexualidad y para el VIH-sida.

 

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