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ILGA Leandro Fogliatti, ILGA

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Despedida a Effy, una artista y guerrera del género

in ARGENTINA, 28/03/2014

Judía, atea, bisexual, lesbiana, mujer, trans, artista, activista, performer. Elizabeth Chorubczyk, o Effy como la apodaban, tenía sólo 25 años cuando decidió acabar con su vida. Amada y admirada por su pares, ella encaró una férrea lucha para hacer valer sus derechos mediante el arte.

Su paso por este mundo dejó una huella imborrable para las personas que pelean contra la discriminación y los prejuicios sociales. Effy nació hace un cuarto de siglo en un cuerpo que, en algún punto, le resultaba ajeno. A pesar de haber nacido con genitales masculinos, ella siempre se sintió parte del género femenino.

Fue así que, a los 22 años, luego de un largo debate interno, tomó la difícil decisión de iniciar su tratamiento de reasignación hormonal. “Me costó mucho tomar la decisión de involucrar mi cuerpo en la construcción de mi identidad, pero era necesario para continuar creciendo y conectarme conmigo misma”, contó ella en una entrevista hace algunos años.

Al igual que le sucede a otras chicas trans, Effy debió combatir la discriminación de quienes aseguraban que nunca podría llegar a ser una mujer: “Aunque vos te sientas mujer, te crezcan tetas, tomes hormonas, te operes los genitales, nunca serás mujer porque no menstruás ni sabes lo que eso significa”, le decían.

Su fuerte convicción y creatividad la llevaron a dar una respuesta artística a esta cuestión tan relevante en su vida. Mediante una performance, que se llamó Nunca serás mujer, enfrentó los prejuicios para demostrar que mujer no se nace, mujer se hace. La muestra escénica tuvo lugar durante su cursada en IUNA, entre marzo de 2010 y abril de 2011. Para hacerla, un enfermero le extrajo un litro y medio de sangre que fue dividido y resignificado en 13 “menstruaciones”, que ella dejaba caer por su cabeza hasta una toallita, que usaba para cubrir los datos que no la representaban en su DNI y, finalmente, volverla tinta para escribir en el espejo donde se reflejaba “SIEMPRE SOY MUJER”.

Para Effy llevar a cabo la cirugía de Reasignación Genital no fue nada fácil. Primero porque el tratamiento consta de un paso previo, donde se deriva a la paciente a una serie de charlas con un endocrinólogo, quien analiza su historia personal y familiar, así como si cuenta o no con la red de contención necesaria para definir el camino a seguir. Pero luego, cuando la paciente tomó la decisión de realizarse la intervención y ya contaba con el aval psicológico, el conflicto surgió de parte de su obra social, OSDE, que le negó el tratamiento gratuito. Si bien esta obra social ofrece en algunos planes el 100% de cobertura en una o dos cirugías estéticas para cada miembro del grupo familiar, Effy tuvo que llevar el caso ante la Superintendencia de Servicios de Salud para que OSDE cubriera su cirugía de reasignación genital. Y aun así, y a pesar de esta injusticia, no lo logró.

“Las primeras veces me decían que no tenían novedades. Al haberme enterado de que otras obras sociales ya lo estaban cubriendo, y que la mía seguía sin darme respuesta, opté en hacer el pedido por escrito. Pero también me lo negaron, por no estar reglamentado aún en el Plan Médico Obligatorio“, relató Elyzabeth hace un tiempo, a Infojus Noticias.

Queda más que claro que si algunas prepagas deciden regalar cirugías estéticas en algunos de sus planes –por lo general, los más caros– lo hacen solamente para aquellas destinadas a reforzar los estereotipos de género. Por esta razón, cuando Effy tuvo que entrar al quirófano lo tuvo que hacer sin asistencia de la prepaga, con la intención de que luego le reintegraran el dinero.

Lo cierto es que, según la Ley de Identidad de Género sancionada en 2012, para acceder a los derechos de salud que garantiza la ley no hay necesidad de requerir autorización judicial o administrativa, lo mismo que para el acceso a los tratamientos integrales hormonales: tampoco es necesario acreditar la voluntad en la intervención quirúrgica de reasignación genital, ya sea total o parcial. El único requisito, en ambos casos, es el consentimiento informado de la persona.

Cuando desde la obra social le negaron la cobertura, Elyzabeth recurrió a la Superintendencia de Servicios de Salud: “Desde asuntos jurídicos, el organismo escribió un dictamen favorable explicando lo mismo que yo explicaba en mi pedido de cobertura. La obra social no respondió, y tuve que volver a insistir en la Superintendencia, desde donde se hizo un nuevo llamado”.

Entre tanto, decidió hacerse la operación y pedir el reintegro luego: “Y si iniciaba un juicio o esperaba corría el riesgo de ser mayor de 25 y no contar más con obra social”, explicó. La ley determina que desde el sistema público de salud, ya sean estatal, privado o del subsistema de obras sociales, se deberá garantizar de forma permanente los derechos que la ley reconoce.

Pero la regulación de la normativa aún está en trámite. La situación que OSDE le generó a Effy podrían haberla afectado psicológicamente, como explica Valeria Paván, del área de salud de la CHA: “Las demoras son perjudiciales para la salud y la consecuencia es el deterioro psíquico de la persona que está esperando. Hay muchas cirugías que se las arreglan por su cuenta, como en el rostro o la depilación definitiva, pero los tratamientos como las mastectomías y la adecuación genital son demandas que se deben solucionar seriamente“.

Quienes la conocieron reconocen en ella su fuerza y convicción para defender sus derechos y los de sus pares. A pesar de haber sido discriminada hasta el hartazgo por una sociedad que a veces pareciera no estar lo suficientemente madura como para aceptar a los que escogen un camino diferente, su ingenio y carisma son un ejemplo para todos aquellas chicas trans que pelean por la igualdad de derechos.

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