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Cuba siempre sorprende, incluso nosotros mismos nos sorprendemos

in CUBA, 26/01/2012

Entrevista del periódico francés L'Humanité, realizada por el periodista Bernard Duraud, a la Directora del CENESEX y publicada el 9 de diciembre de 2011.

Fuente: CENESEX

Hija del presidente cubano Raúl Castro y de Vilma Espín, gran figura de la Revolución Cubana, ya desaparecida, Mariela Castro Espín, 49 años, es directora del Centro Nacional de Educación Sexual cubano (CENESEX), militante contumaz de los derechos de los homosexuales y de los transexuales, discriminados durante mucho tiempo, está en el origen de importantes cambios que les conciernen.

Desde hace varios años usted desarrolla un combate a favor de la libertad de orientación sexual y de la identidad de género en Cuba. ¿En qué punto están en la actualidad?

Mariela Castro.
Estamos en un buen momento. Este es el resultado de un trabajo de varios años. Desde la creación de la Federación de Mujeres Cubanas, en los años sesenta, se abrieron los caminos que permitieron desarticular poco a poco los prejuicios ligados a la sexualidad y al género. Este trabajo nos ha permitido abordar, antes que enfrentar otras formas de discriminación, que existen de manera cotidiana en nuestra cultura y nuestra sociedad. Respecto a la homofobia, no es fácil cambiar la manera de pensar de toda la sociedad. Pero cada acción puede tener éxito, por intermedio de una incidencia, en el campo educativo, apoyándose en los medios de comunicación, televisión y radio, en el marco de una estrategia compleja. Hay que estar en todas partes. Esto implica la presencia de una voluntad política para operar todos estos cambios y que sea expresada por intermedio de una ley concreta, explícita, que pueda apoderarse de este problema.

Usted ha elaborado un proyecto de ley, ¿avanza?

Mariela Castro
. Una de nuestras propuestas legislativas concierne al Código de Familia, código civil aprobado en 1975, por iniciativa de la organización de mujeres, y ampliamente discutido. Este Código funciona pero, desde hace más de quince años, participamos, como institución, en el combate de la Federación de Mujeres Cubanas para transformarlo a fin de garantizar mejor los derechos de la mujer, de los niños, de los discapacitados y de los adultos mayores. En esta lógica, el CENESEX propone un nuevo artículo que incluya la libre orientación sexual y la identidad de géneros. No se trata de un Código cuyo cumplimiento sea obligatorio, pero que sirve para establecer valores en el seno de la familia. Agrego que este Código, una vez que sea votado, deberá incluir además otros elementos porque muchas otras leyes también van a cambiar. Con la nueva ley, los transexuales tendrán el derecho a modificar sus documentos de identidad. Lo que supone que sean sometidos a una intervención quirúrgica para cambiar de sexo. En 2008, ya logramos, bajo la égida del Ministerio de Salud, establecer una serie de procedimientos de asistencia de salud especializada que necesitan las personas transexuales, incluyendo el cambio de sexo. Estas intervenciones son totalmente gratuitas y están en el presupuesto del Estado. Somos el único país en haberlo hecho completamente. Pero aún no se cambian las identidades si no hay intervención quirúrgica. Este es el proyecto de ley. Ya está redactado, sólo falta presentarlo a la discusión política.

¿No ha enfrentado usted obstáculos de orden político y religioso?

Mariela Castro. Los frenos no son los prejuicios de toda la población. En esta sociedad heterogénea en la que vivimos, en las iglesias, e incluso en otras estructuras existentes, hay personas que nos apoyan y otras que no nos apoyan. Hay dirigentes religiosos que están de acuerdo y otros no lo están. No hay confrontación con el Partido Comunista y su Departamento Ideológico, ni con el mediador que ha estado muy atento y respetuoso. Les hemos expuesto nuestros argumentos y ellos mismo han dialogado con los religiosos que no estaban de acuerdo. No hay malestar, sí hay preocupaciones, pero no malestar. Hemos hablado de nuestra preocupación para no transgredir a las personas, para no afectarlos. Sólo el diálogo puede resolver las contradicciones. Pero hay puntos en los que no cederemos, por ejemplo, las operaciones para el cambio de sexo. Las consideramos como un tratamiento de salud y ahí no transigiremos. Hay que hacerlo, es un derecho. Sabemos que, en relación con el matrimonio de personas del mismo sexo, varias iglesias no lo aprueban. Antes que crear una categoría con el matrimonio homosexual, lo cual no es necesario, proponemos una unión legal que pueda garantizar los derechos de las personas del mismo género. Ellas no deben ser discriminadas, ni excluidas. El objetivo es que tengan las mismas garantías que las parejas heterosexuales, sobre todo desde el punto de vista del patrimonio. Nuestra propuesta es la unión consensual: las parejas del mismo sexo tienen los mismos derechos que las parejas de sexo diferente. No hay diferencia. No se habla de adopción. Incluso si se pudiera considerar, pienso que ahí hay resistencias. A medida que nuestra población avance y que venza los prejuicios, esto no será una preocupación. Hemos observado el proceso de los progresos legislativos en otros países, incluso europeos, y ellos han tenido que proceder de la misma manera, comenzar por una cosa primero y luego pasar a otra. En lo que a nosotros respecta, no proponemos ni matrimonio, ni adopción de menores. Avanzamos en el reconocimiento de los derechos de la población y del género.

¿Se trata de una batalla de emancipación en el marco del proceso revolucionario cubano?

Mariela Castro. ¡Por supuesto! Esta es la plataforma, el escenario. Yo, tengo una formación marxista que me permite comprender la sociedad en la que vivo y lo que entendemos por socialismo. Una sociedad en transición socialista como la sociedad cubana debe estar vigilante para no reproducir los mecanismos de dominación preexistentes. Pienso que esta batalla por la dignidad plena de las personas está en concordancia con un proceso de transformación social por la emancipación de los seres humanos que es el socialismo. Esta idea no se la puede perder de vista. Sin ella, justamente, se continúa además reproduciendo los mismos esquemas con las mujeres, los homosexuales o los inmigrantes. Por primera vez en la historia del PCC, en el documento que será presentado a la conferencia nacional en enero de 2012, se habla de derechos a la orientación sexual. Se le discute en toda la población. Nosotros, en el CENESEX, hemos hecho varias sugerencias, en especial la inclusión del concepto de identidad de los géneros y no solamente la orientación sexual. Pues, con esta identidad, se tiene la protección de las personas en relación con el género.

Usted habla del respeto a la persona humana y de sus derechos plenos e íntegros, ¿no hay también otros combates a desarrollar sobre la libertad de expresión?

Mariela Castro.
Nadie nos puede impedir que nos expresemos. Eso es un mito. Nadie puede callarse en Cuba. El sistema colonial español no pudo hacernos callar, ni el colonialismo norteamericano, ni tampoco la dictadura militar impuesta por los Estados Unidos. Siempre hemos dicho lo que pensamos. Cada cual es dueño de lo que dice, de lo que hace. También hay que asumir la responsabilidad de ello. La libertad está en asumir sus responsabilidades, jugárselo el todo por el todo, tomar decisiones. Y esto es válido para todo. En relación con la libertad de prensa, estaría tentada a decir que no existe en ningún lugar. Ella depende de quienes dominan los medios de comunicación, los propietarios, los grupos financieros, los accionistas, los editores, la política de Estado. En Cuba hay un gran número de blogs independientes y miles de blogueros interesantes, valientes en sus cuestionamientos y asumiendo sus responsabilidades, sin recibir dinero de un país que quiera controlarnos, hostigarnos. Verdaderamente, un pequeño número de ellos recibe dinero del gobierno de los Estados Unidos para inventar historias contra Cuba. Desde hace más de cincuenta años, padecemos una verdadera guerra ideológica con el objetivo de destruir la revolución. La campaña mediática contra Cuba es cada vez más fuerte. El Departamento de Estado norteamericano ha inyectado en ella más de 20 millones de dólares. Con este dinero, paga a blogueros, periodistas norteamericanos o europeos, para desacreditarnos. Pero, ¿quién conoce verdaderamente, y no mediante la deformación, la realidad cotidiana de los cubanos y su capacidad de avanzar? Respecto a Cuba, yo desearía una prensa más crítica, que haga un verdadero trabajo de investigación. Y criticar no quiere decir faltar el respeto si esto responde a la ética periodística.

¿Es suficiente un solo partido dominando la política cubana?

Mariela Castro.
¡Bueno! El que inventó el partido único no fue Fidel, sino José Martí. Frente a la amenaza externa, no había otra opción que unir la voluntad de los cubanos, lo que Martí llamó el “partido revolucionario”. El PCC es heredero de este partido revolucionario creado por José Martí. Gracias a la unidad en este partido único, se pudo ganar la independencia ante España, pero se frustró debido a la intervención norteamericana. Los cubanos se unieron aún más para acceder a su soberanía. Es por esto que es un partido que comprende mucha diversidad, incluidas las religiones y tiene diferentes posiciones. Pero el principio es muy claro sobre la soberanía nacional, la defensa de esta soberanía, el desarrollo del país sobre la base de la justicia y de la igualdad social. Ese es el proyecto. El pueblo cubano tiene lo que quiere. El PCC no postula para los mandatos electos, es el pueblo en los barrios el que decide y postula.

¿Cuál es el sentido de la fórmula de su padre, Raúl Castro, cuando dice: hay que avanzar “paso a paso”?

Mariela Castro. Todo cambio brusco puede ser una gran irresponsabilidad. El proceso de construcción y el cambio de opinión exigen tiempo, mucho más que una consulta popular. Cuando él dice “paso a paso”, es consolidar cada paso que se de, no ser superficial y no olvidar a nadie. En varias ocasiones me ha dicho que trate de tener un punto de vista educativo ante la población antes de llevarla a un proyecto de ley, de lo contrario jamás será votada. Esto es lo que hemos hecho sensibilizando a los cubanos, a los diputados. Él trabaja en ese sentido, y yo creo que es un buen estratega. Hay gente a la que le gustaría que Cuba se apure en los cambios. Él responde: “Yo quisiera apurarme, pero no puedo imponer.” Hay que encontrar un cierto consenso, por lo menos, poder contar con la mayoría.

¿Cuáles son las prioridades para los cubanos hoy?

Mariela Castro. ¡Montones de cosas! Sobre todo se trata de reforzar nuestra economía para ser autosuficientes. De cierta manera, el turismo puede ayudarnos a lograr progresos. A pesar del bloqueo económico y comercial contra Cuba, el turismo norteamericano ha aumentado de manera increíble. Los norteamericanos tienen deseos de venir a Cuba, muchos llegan por vías indirectas para no ser penalizados en los Estados Unidos. El hecho de ser sancionados por la ley del bloqueo es, de paso, una violación de los derechos de los ciudadanos norteamericanos y de la Constitución. Entonces, sí, tenemos que avanzar, crear nuevos mecanismos. ¡Y eso viene! Cuba siempre sorprende, incluso nosotros mismos nos sorprendemos.

Tras su elección, Obama había alimentado algunas esperanzas en relación con Cuba. Pero nada cambió…

Mariela Castro. Obama no ha abandonado las responsabilidades de su programa. Los Estados Unidos siguen siendo hegemónicos. Son los policías del mundo, nos controlan a todos. Constato que Europa le ha seguido los pasos al establecer una posición común contra Cuba. ¡Eso es cinismo! Eso demuestra que está subordinada a la política de los Estados Unidos.

Usted es la hija de Raúl Castro y la sobrina de Fidel. ¿Es demasiado duro llevar esa herencia?

Mariela Castro. ¡A veces sí, a veces no! No, para todo lo que te hace llevar de manera simbólica en relación con la herencia familiar. Algunos inventan una responsabilidad que les gustaría verme endosar, lo que no me corresponde; otros quieren que, en el futuro, yo sea presidenta de la República. ¡Si me conocieran bien, no lo desearían! Eso no tiene nada que ver con mis aspiraciones. Por otra parte, yo recibo muchas gratificaciones en Cuba y en numerosos países. Me han dicho cosas muy bellas, llenas de admiración, de respeto, de afecto y de agradecimiento. Me han contado anécdotas de mis padres que yo ignoraba. Entonces me siento orgullosa de la familia en la que nací. Ellos me han transmitido valores, una ética. Y si soy rebelde, no es culpa mía, es de ellos. Ellos lo han sido mucho más que yo y siguen siéndolo, es por esto que siento tanta admiración. Pero yo, no quiero ser como ellos.

Raúl visto por Mariela…

“Ante todo diré que mi papá es muy simpático. Muy divertido. Tiene una manera de decir las cosas, es directo. Me he divertido mucho con él, también me he disgustado, pero con mucho amor. Hemos aprendido a comprendernos. Nunca he tenido miedo de decirle las cosas como las pienso, incluso si él no estuviese de acuerdo. Aprendí de él que había que ser así en la vida y asumir todos los riesgos de ello. Él es estructurado, muy organizado. Le gusta dialogar, trabajar en equipo, no pierde el tiempo. Las cosas son como son, no le gusta que las adornen. Gracias a mi madre, él me ha apoyado en mi combate, ella hizo el trabajo previo. Yo no soy “la hija de su padre”. En consecuencia, actúo de manera atenta y cuidadosa. Pero de él heredé poner el dedo sobre la llaga.”

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