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Nepal Se Dispone A Reconocer Oficialmente El Tercer Género

in NEPAL, 28/09/2011

Casi cuatro años después de que el Tribunal Supremo de Nepal reconoció los derechos de personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersex (LGBTI), el país surasiático podría tener una nueva Constitución que asegura sus derechos.

Fuente: AWID

Por Kathambi Kinoti

La primera boda pública de dos mujeres en Nepal[2] se realizó en junio de 2011, en un pueblo a pocos kilómetros al sur de Katmandú, la ciudad capital. Nepal fue oficialmente un Estado hinduista hasta 2006, cuando el Parlamento enmendó la Constitución para hacerlo laico. La mayoría de la gente nepalí es hinduista y la segunda religión más prominente es el budismo.

Aunque el matrimonio entre personas del mismo sexo aún no es legal en Nepal, esa primera boda anunció cambios importantes en las leyes del país que podrían llegar a concretarse en los próximos meses. El poder judicial preparó el camino para la protección de los derechos de LGBTI y al parecer la legislatura hará lo propio.

Discriminación generalizadaSunil Pant es el primer parlamentario abiertamente gay y fundador de la Sociedad Diamante Azul, una organización defensora de los derechos de LGBTI. Cuando él inicialmente solicitó al gobierno la inscripción de la Sociedad, un funcionario le informó que no podía inscribirla “a menos que su objetivo fuera convertir a gays en heterosexuales”.[3] Debido a su orientación sexual, las personas LGBTI en el país enfrentan violencia y extorsión por parte de la policía; también son despididas de sus empleos o se les dificulta encontrar vivienda.[4] Se reportaron casos de insurgentes maoístas que hostigaron a personas por considerarlas LGBTI.[5] Sin embargo, más adelante los maoístas y otros partidos políticos cambiaron de posición y manifestaron su apoyo al reconocimiento de los derechos de las personas LGBTI, aparentemente reconociendo la creciente fuerza política de los grupos LGBTI.[6]

Impronta judicial

En diciembre de 2007, el Tribunal Supremo de Nepal emitió un dictamen[7] sin precedentes cuando declaró que las personas LGBTI son naturales y merecen iguales derechos y oportunidades. Le instruyó al gobierno nepalí emitir certificados de ciudadanía a quienes se consideran de un tercer género según su identidad de género, revocar o enmendar leyes que les discriminan y crear un comité de siete integrantes que redactaría una ley sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo para su aprobación por el Parlamento.

Este histórico dictamen fue el resultado de un caso presentado por la Sociedad Diamante Azul y otras tres organizaciones. Manisha Dhakal, una activista transgénero, dice que el caso fue motivado por la determinación de afrontar la violencia y discriminación sistémicas contra personas LGBTI en Nepal. Antes del dictamen, las leyes del país no penalizaban explícitamente las relaciones entre personas del mismo sexo, pero sí los “actos sexuales innaturales”.[8] Dhakal dice que Pant trabajó con comunidades y activistas locales, nacionales e internacionales a fin de recabar las pruebas necesarias para el caso.

El tercer género

La sociedad nepalí es generalmente conservadora y este dictamen del Tribunal Supremo fue un fallo innovador desde cualquier punto de vista. Aun así, según Dhakal, el concepto de un tercer género – ni masculino ni femenino – no es una novedad.[9] “El tercer género es parte de la cultura del sur de Asia”, dice. “La religión hindú es muy inclusiva del tercer género y la homosexualidad y los acepta”. Ella agrega que Nepal está en una transición social y política, por lo que éste es un periodo de la historia en que los derechos de las personas LGBTI tienen más probabilidades de ser aceptados y afirma que los argumentos que la Sociedad Diamante Azul planteó en el caso eran sólidos: ninguna persona debe ser sometida a discriminación, tortura u otras formas de violencia.

El dictamen del Tribunal Supremo fue puesto a prueba en el censo de mayo de 2011 cuando, por primera vez, las personas que se identifican con un tercer género tuvieron la libertad de declarar esto oficialmente.[10] Dhakal dice que, inicialmente, las autoridades no estaban anuentes a incluir un tercer género entre los datos recopilados durante el censo, pero Pant amenazó con llevarlas a juicio si no lo hacían. Activistas LGBTI se movilizaron para asegurar que las personas LGBTI participaran en el censo y vigilaron de cerca cómo éste se llevó a cabo.

El censo de mayo de 2011 fue un momento significativo para el activismo por los derechos de las personas LGBTI en Nepal. Según Dhakal, “representó un enorme reconocimiento, por el gobierno, de que un tercer género es parte de la esencia de la población de Nepal”. Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer para modificar las actitudes en la sociedad. Dhakal asevera que el proceso de recopilación de datos fue defectuoso debido, entre otras cosas, a las actitudes y falta de comprensión de los asuntos relacionados con el tercer género entre las más de 40,000 personas a cargo del censo. Aun así, ha habido avances en cuanto a integrar plenamente a personas LGBTI en la sociedad nepalí. Dhakal dice que la Dirección Central de Estadística de Nepal se comprometió a realizar en 2012 un estudio amplio sobre la situación de estas personas.

Reforma constitucional

Actualmente hay en Nepal un proceso de reforma constitucional a medida que el país pasa de una monarquía a ser una democracia plena. La promulgación de una nueva Constitución fue parte de un acuerdo de paz en 2006 para poner fin a la insurgencia maoísta de diez años. En mayo de 2008 se instituyó una Asamblea Constituyente con el mandato de redactar una nueva Constitución en un plazo de dos años. En mayo de 2010, el mandato se extendió por un año pues los diversos partidos políticos no fueron capaces de llegar a un trato y, por la misma razón, desde mayo de 2011 la fecha límite para la nueva Constitución ha sido extendida dos veces por periodos tres meses. La actual fecha límite es noviembre de 2011.

El borrador de la Constitución “propone derechos ciudadanos para personas del tercer género...; prohíbe la discriminación por orientación sexual e identidad de género; exige acción afirmativa del gobierno para apoyar a personas LGBT; y propone un lenguaje con neutralidad de género sobre los derechos al trabajo, la salud, la educación y el matrimonio”.[11] Dhakal dice que esto es crucial para asegurar que ninguna persona sea excluida, particularmente en cláusulas donde el gobierno se compromete a defender la igualdad de derechos de toda la gente; si el gobierno promete brindar educación gratuita igualitaria a niñas y niños, por implicación cualquier otra persona está excluida. El esquema binario hombre-mujer en las leyes sobre el matrimonio también será modificado en la Constitución. “Anteriormente nuestras leyes indicaban que el matrimonio era permitido sólo entre un hombre y una mujer”, dice Dhakal. “Ahora se permiten otras formas de matrimonio”.

Pant es miembro del comité de derechos fundamentales de la Asamblea Constituyente, que redactó el capítulo sobre los derechos fundamentales en la Constitución propuesta. Dhakal confía en que esta sección del documento será aprobada, ya que hasta el momento nadie se ha opuesto; los derechos de las personas LGBTI no están en discusión.

Advocate.com cita a Pant: “Los asuntos LGBT están bastante bien formulados en el borrador y no hay oposición, así que no tenemos que preocuparnos de eso... Lo que nos preocupa es cuánto tiempo tomará tener la Constitución”. Él atribuye la relativa facilidad con que estas progresistas disposiciones fueron introducidas en el borrador de la Constitución a “un sector privado receptivo, falta de medios de comunicación sensacionalistas y la tradición religiosa hinduista, la cual tiene deidades que desafían las normas de género binarias”.[12]

Dhakal dice que el trabajo del movimiento por los derechos de las personas LGBTI en los procesos de reforma judicial y constitucional en Nepal ha demostrado que nada es imposible. Agrega que en el futuro será importante que este movimiento trabaje unido para lograr una mayor visibilidad de las personas LGBTI, como también por sus derechos a educación, trabajo, capacitación e inclusión en todos los aspectos de la vida nepalí a los cuales antes no tenían acceso.

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