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Despedida por asumir su identidad de género

in ECUADOR, 27/10/2012

Trabajó nueve años como laboratorista en una casa de salud, pero la despidieron. Puso la demanda, ganó el juicio, pero aun no la reintegran. Germania Salazar, lleva sobre sus hombros el peso de una lucha constante contra la discriminación que sufre por su orientación sexual.

Esta situación la tiene al borde de la desesperación. Desde hace cuatro años espera ser reintegrada a su puesto de trabajo tras ser despedida cuando decidió cambiar su aspecto masculino por el femenino.

Para culminar su bachillerato en el colegio Leonidas García, Bárbara, de 40 años, y química farmacéutica de profesión, ocultó su verdadera orientación sexual por mucho tiempo, comportándose como un joven educado. Lo mismo hizo cuando entró a la universidad, donde culminó su profesión.

Se graduó de químico farmacéutico en 1993 en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Estatal de Guayaquil, como lo demuestra una copia de su título a nombre de Edward Víctor Coloma Conrado que lleva en su carpeta llena de documentos.
Pese a que su mayor anhelo es estudiar el doctorado, no le ha sido factible por la falta de dinero, ya que no consigue una vacante en un buen trabajo donde la acepten tal como es.

En el último año de su carrera hizo las prácticas en un hospital, donde a través del director de ese entonces ocupó una partida presupuestaria como laboratorista clínica, cargo que por lo general ocupan tecnólogos médicos. Al no tener otra oportunidad, pese a que su profesión es de mayor jerarquía, aceptó el puesto a través de un nombramiento provisional que le fue otorgado. “Trabajé nueve años”, aseveró.

Fue en su trabajo donde decidió “salir del clóset”, cambiando su aspecto, algo que no fue bien visto por los directivos. Por esta actitud, aseguró Bárbara, fue despedida diplomáticamente. “Me dijeron que yo no era tecnóloga, por eso habían llamado a concurso a otras personas. ¿Por qué no me dieron el pase administrativo?”, replicó.
Pese a denunciar su despido y ganar el juicio para que se le reconozcan los daños y perjuicios, Bárbara aún no tiene una respuesta de la casa de salud.

Durante el tiempo que laboró se ganó el cariño de los pacientes. “Yo hacía todo tipo de exámenes”, mencionó
Hoy Bárbara trabaja en un pequeño laboratorio, pero el sueldo no le alcanza.

“No puedo tener un mejor trabajo, la peluquería no me gusta, prostituirme no puedo y no va conmigo. A mí me encanta mi profesión”, afirmó. “Yo estudié y me sacrifiqué nueve años sirviendo a la comunidad, no es justo que esté así. A veces no tengo ni para comer. Yo ayudo a mi madre”, finalizó llorando.

“EXISTEN MUCHOS CASOS”

Tania Cruz, promotora de salud de Silueta X, reveló que casos como el de Bárbara hay muchos. “Nosotros receptamos denuncias por discriminación laboral de nuestras compañeras. En las compañías no dan las debidas oportunidades y garantías. Ponen miles de pretextos para no emplearnos”, expresó Cruz.

Agregó que algunas chicas trans son tratadas como esclavas, porque no les pagan. “Así como existen leyes en favor de las personas discapacitadas para que las empresas las empleen con todos los beneficios de ley, también debería existir una para la comunidad Glbti”, sugirió.

CREAR LEYES
“Mi criterio es que el Estado debería aterrizar la Constitución en leyes cercanas a los derechos humanos. Siempre es la sociedad civil la que prácticamente promueve las leyes en derechos humanos”, señaló Diane Rodríguez, presidenta de Silueta X. Añadió que esto pasó con la inclusión de la orientación sexual y la identidad de género, propuestas que nacieron de las organizaciones. Agregó que las instituciones deberían poner especial atención a los problemas que padecen los miembros de la comunidad y practicar la justicia ante los perjuicios ocasionados.

OTRO CASO
Paola Palma es otra trans que denunció ser despedida hace cuatro meses de su empleo en un restaurante.
“El señor me pagaba cuando quería y porque le cobré me pidió que me retirara sin darme dos reales. Trabajé tres años”, manifestó.
“Yo cocinaba, cobraba, servía y también asaba la carne en la parrilla”, comentó la denunciante. Pese a que esta trans también ha denunciado su caso, hasta la actualidad no consigue una respuesta favorable.

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