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Despatriarcalizacion y descolonización

in BOLIVIA, 01/06/2011

La activista feminista María Galindo, de la agrupación Mujeres Creando de Bolivia, fue sacada a rastras del Coliseo Cerrado Julio Borelli Viterito de la ciudad de La Paz, el martes 7 de mayo, donde se desarrollaba la ceremonia del Matrimonio Colectivo Aymara con Identidad, promovido por el Viceministerio de Descolonización. Sus reflexiones a continuación.

Fuente: Artemisa Noticias

Galindo había entrado a ese escenario deportivo para hacer una crónica para la radio donde trabaja. Pero al percatarse de su presencia, las policías encargadas de la seguridad la agarraron de sus extremidades y la arrastraron, hasta sacarla a la calle México.

'Quede muy malherida y ya he presentado una denuncia formal ante el Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Bolivia, una denuncia formal ante el Ministerio Publico para que se abra una investigación y además se está impulsando una interpelación oral en el Parlamento sobre este hecho al ministro de gobierno', dice Galindo.

Aquí reproducimos una columna de opinión de Galindo sobre este tema:

Despatriarcalizacion y descolonización

Por María Galindo

El concepto de despatriarcalizacion fue acuñado por Mujeres Creando de cara al proyecto masista de descolonización como una manera de enfrentar los contenidos patriarcales de dicho proyecto.

Nos pareció políticamente urgente poner en cuestión desde la despatriarcalizacion la mitificación del mundo indígena como un mundo ideal de horizontalidad varón mujer. Esto no solamente es falso en cuanto vemos una realidad contemporánea de sometimiento, explotación de las mujeres, expropiación del derecho a la tierra por parte de sus parejas y familias, desprecio por su vida y por su palabra, sino que podemos fundamentar el lugar de desvalorización de las mujeres como un lugar ancestral de las cultural andinas que son y han sido profundamente patriarcales.

Nos intereso también el concepto de despatriarcalizacion como una interpelación de los conceptos de justicia indígena originaria que plantea el matrimonio como un deber ser temprano a las mujeres, la conciliación con el violador por parte de los padres de la víctima con el matrimonio, penaliza el aborto con un castigo severo, publico y humillante de la mujer joven.

Fue una respuesta tan certera plantear que no se puede descolonizar sin despatriarcalizar que el gobierno a través del viceministerio de descolonización y del ministerio de educación decidió cooptar este concepto pero para distorsionarlo y utilizarlo como cliché.

Basta ver que la primera política lanzada fue el matrimonio ritual andino. Profesado por un amautismo que es una práctica de exclusividad masculina muy al estilo del censurado cura católico. Si el amauta tiene su par mujer que se lo cocina, lava y le acompaña por detrás cargando las cosas eso no lo redime porque esa mujer no es más que una asistente. Cuando encontramos de manera excepcional una mujer que realiza el rito amauta ella ha logrado ese sitial gracias a una cómoda posición de viuda.

Aquellos que se han casado bajo este ritual tendrán privilegios de antemano tal cual acontece en el mundo occidental y católico. Recibirán casa y esta ceremonia se convertirá en un requisito para poder ser autoridad en la comunidad. Se trata de una retroceso de 100 años, el matrimonio por coerción y el matrimonio como único estatus civil de prestigio social.

La iglesia católica aun no ha reconocido el divorcio como un derecho, por ello una mujer divorciada no puede casarse por la iglesia y ni siquiera comulgar. Eso es reaccionario y patriarcal por parte de la iglesia católica que tanto criticamos. Sin embargo en la inaugural recuperación del rito indígena de matrimonio lo que se hace es un remedo del rito católico y bajo las mismas taras patriarcales. Solo que denominándolo cínicamente como política de despatriarcalizacion.

Relatado no parece más que una fabula mal inventada de algo que no puede ser cierto, sin embargo por mucho que nos asombremos se trata de una política de estado formulada desde el ministerio de culturas en la unidad de despatriarcalizacion.

Está claro que una de las preocupaciones más importantes de la unidad de despatriarcalizacion es el mantenimiento del sometimiento de las mujeres, un sometimiento que en las maravillosas comunidades rurales andinas implica que las mujeres no hablen en las reuniones colectivas, que ellas sirvan la comida y no se sienten a la mesa sino apartadas en una esquina y en el piso. La subordinación de las mujeres es una parte constitutiva de las culturas andinas, no es una característica secundaria, la teoría de la complementariedad hombre-mujer, el famoso chacha-warmi es una teoría de complementariedad vertical.

Y mientras escribo estas líneas vuelvo a entender a las cientos y cientos de mujeres jóvenes que naciendo en una comunidad prefieren migrar a las ciudades y trabajar en condiciones de servidumbre como es el trabajo de las trabajadoras del hogar, que permanecer en la comunidad bajo el jugo masculino y machista de los dueños de la tierra, del cielo y las estrellas.

Plantear la despatriarcalizacion como la reiteración de los valores machistas de la comunidad no es solo una impostura teórica, sino que es una traición con sus propias hermanas de cultura.

El matrimonio es una de las instituciones fundantes del patriarcado porque su eje conceptual central es la propiedad del hombre sobre la mujer, permite la apropiación del hombre del trabajo domestico de la mujer y por lo tanto la servidumbre de la mujer al hombre. Al mismo tiempo el matrimonio convierte a la mujer en una suerte de mercancía a ser negociada por el padre en la comunidad para obtener un buen matrimonio para la familia. El matrimonio también subordina a la madre porque convierte al padre de familia en el representante político de la familia. A través del apellido del marido se establece este poder en el ámbito público, el apellido paterno es el reflejo del poder del padre sobre los hijos y la madre, de ahí que la figura de la madre soltera no es en nuestra sociedad una variante legítima sino un lugar que carece de legitimidad social. Y estos conceptos no son únicamente validos para el matrimonio realizado bajo un ritual católico sino que son conceptos políticos fundantes de la institución del matrimonio a lo largo y ancho de todas las culturas y los sistemas políticos a escala planetaria. La función histórica del matrimonio ha sido el sometimiento de las mujeres y la garantía de paternidad y descendencia para los hombres a través del control de la sexualidad y el cuerpo de las mujeres. Es por eso que una de las obligaciones matrimoniales de las esposas para con sus maridos es el sexo y la reproducción.

Uno de los mayores esfuerzos culturales machistas ha sido el de disfrazar el matrimonio de un halo de romanticismo y felicidad, la ceremonia el traje de novia y toda la parafernalia que se instala es expresión de ello, de la necesidad de disfrazar un rito de sometimiento como un acto voluntario de felicidad. En el caso del matrimonio 'con identidad' o indígena se ha desarrollado un rito fundamentalista y folklórico que también funciona como disfraz como decoración de la reiteración de la voluntad estatal del sometimiento de las mujeres y muy especialmente del sometimiento de las mujeres indígenas.

Les guste o no el matrimonio con identidad es una expresión del machismo del MAS que nos asfixia cada día más y más.

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