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BEIJING: UN DISCURSO HISTÓRICO

in WORLD, 19/02/2010

El 13 de septiembre de 1995 en Beijing, una lesbiana sudafricana, Palesa Beverly Ditsie, miembro del Caucus, se dirigió a la Plenaria de la ONU para la Cuarta Conferencia Mundial de las Mujeres abarcando asuntos de lesbianas. Fue un evento importante para dar visibilidad a las lesbianas y sus derechos. Antes de Beijing, durante el Comité Preparatorio en Nueva York, los gobiernos aceptaron la inclusión de los asuntos de lesbianas en el Proyecto de Plataforma para la Acción, como respuesta a la insistencia de las ONG de todos los continentes. La lucha en Beijing fue asegurar que los derechos humanos de lesbianas fueran protegidos explícitamente en el documento final, pero los grupos conservadores fueron muy fuertes. Aún cuando las lesbianas no fueron protegidas explícitamente en el documento final, los discursos como el de Ditsie fueron prueba de la fuerte presencia de lesbianas en la conferencia y un antecedente en términos de reconocimiento oficial de las lesbianas en foros mundiales

Palesa Beverley Ditsie
 

Del Boletín de ILGA 3/95 pág. 11.

“Señora Presidenta,
Es un gran honor tener la oportunidad de dirigirme a este distinguido órgano en representación de la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas, el Servicio Internacional de Información sobre Lesbianas, la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays, y de más de cincuenta otras organizaciones. Mi nombre es Palesa Beverley Ditsie; soy originaria de Soweto, Sudáfrica, en donde siempre he vivido y experimentado alegría y dolor inmensos dentro de mi comunidad. Vengo de un país que recientemente tuvo la oportunidad de comenzar de nuevo, la oportunidad de luchar por una verdadera democracia en donde la gente gobierna y donde el énfasis está situado en los derechos humanos de todas las personas. La Constitución de Sudáfrica prohíbe la discriminación basada en la raza, el género, el origen étnico o social, color, orientación sexual, edad, discapacidad, religión, conciencia, credo, cultura o idioma. En su discurso inicial en Ciudad del Cabo el 9 de abril de 1994, Su Excelencia Nelson Rolihlahla Mandela, Presidente de Sudáfrica, fue aclamado cuando declaró que nunca más alguien sería discriminado por su orientación sexual.

La Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce la “dignidad inherente… e iguales e inalienables derechos de todos los miembros de la familia humana”, y garantiza la protección de los derechos y libertades fundamentales de todas las personas “sin distinción de ningún tipo, ya sea raza, color, sexo, lengua… o cualquier otro status” (Art. 2). Aún así, cada día en los países del mundo, las lesbianas sufren de violencia, acoso y discriminación por su orientación sexual. Sus derechos humanos elementales – como el derecho a la vida, a la integridad de su cuerpo, a la libertad de asociación y de expresión – son violados. Las mujeres que aman a las mujeres son despedidas de sus trabajos; forzadas al matrimonio; golpeadas y asesinadas en sus propios hogares y en las calles; y son privadas de sus hijos por cortes hostiles. Algunas se suicidan debido al aislamiento y humillación del que son víctimas dentro de sus propias familias, instituciones religiosas y su comunidad. Estos y otros abusos están registrados en un informe reciente realizado por la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas sobre orientación sexual y derechos humanos de las mujeres, así como en informes de Amnistía Internacional. A pesar de esto, la mayoría de esos abusos han sido difíciles de registrar, ya que aunque las lesbianas existen en todo el mundo (incluyendo África), hemos sido marginalizadas y calladas, manteniéndonos invisibles en la mayor parte del mundo. En 1994, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas declaró que la discriminación por orientación sexual viola el derecho de no-discriminación y el derecho a la privacidad garantizados en la Convención Internacional de Derechos Políticos y Civiles. Varios países han aprobado legislaciones prohibiendo la discriminación por orientación sexual. Si la Conferencia Mundial de las Mujeres debe expresar las preocupaciones de todas las mujeres, debe reconocer de igual forma que la discriminación por orientación sexual es una violación de los derechos humanos fundamentales. Los párrafos 48 y 226 de la Plataforma para la Acción reconocen que la mujer enfrenta barreras particulares en su vida debido a muchos factores, incluyendo la orientación sexual. Sin embargo, el término “orientación sexual” se encuentra actualmente entre paréntesis. Si esas palabras se omiten de los párrafos relevantes, la Plataforma para la Acción quedará como un ejemplo más de la discriminación que enfrentan las lesbianas, y la falta de reconocimiento incluso de nuestra existencia.

Ninguna mujer puede determinar la dirección de su propia vida sin la habilidad de determinar su sexualidad. La sexualidad es una parte integral profundamente enraizada de la vida de cada ser humano y no debe ser sujeto de debate o coerción. Cualquiera que esté verdaderamente comprometido con los derechos humanos de las mujeres debe reconocer que cada mujer tiene el derecho de determinar su sexualidad libre de discriminación y represión. Hago un llamado para hacer de ésta, una conferencia para todas las mujeres, sin distinción de su orientación sexual, y para reconocer en la Plataforma para la Acción que los derechos de las lesbianas son derechos de las mujeres y que los derechos de las mujeres son derechos humanos universales, inalienables e indivisibles. Les pido remover los paréntesis de orientación sexual.
Gracias.”
 

De la publicación de ILGA “Movimientos lésbicos: rupturas y alianzas”

http://ilga.org/ilga/es/article/mfGunLL1zj

 

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