Home, Asia, Europe, North America, Latin America and Caribbean, Oceania, Artículos, Mapa del sito


ES
Principal / Articles (WORLD) / ¿Y las plumas de los ángeles?
Cargando el mapa ...

Facebook

¿Y las plumas de los ángeles?

in WORLD, 17/12/2009

Me tranquilizan las palabras del portavoz del Vaticano Federico Lombardi, quien nos recordó, después de que el cardenal Lozano reveló la celestial fatalidad gay, que “la Iglesia invita a tratar a los homosexuales con respeto y compasión”.

Fuente: lapatria.com

Foto tomada de: www.galeriade.com

Me tranquilizan las palabras del portavoz del Vaticano Federico Lombardi, quien nos recordó, después de que el cardenal Lozano reveló la celestial fatalidad gay, que “la Iglesia invita a tratar a los homosexuales con respeto y compasión”.

Me producen escalofríos y pesadillas, casi tan horribles como las que tenía antes de que el Papa Juan Pablo II confirmara mi sospecha de que el infierno no existe, la profecía, revelación u orden que nos dio a los mortales el cardenal mexicano Javier Lozano hace unos días. He de confesar que el descubrimiento papal sobre el infierno logró apaciguar las noches de terror, cuando después de hacer mi primera comunión nos dijo la monja del colegio que allá nos iríamos los que estuvimos más felices al recibir los regalos que a Dios. Y ahora, un día cualquiera, me levanto con la noticia de que “Los homosexuales no entrarán jamás en el reino de los cielos”, como si fuera cualquier cosa. ¿Cómo así… en dónde se van quedar entonces si el infierno no existe? ¿“Jamás” significa nunca jamás de los jamases, aunque en la primera comunión estén más contentos con la hostia que con los regalos?

Pues no me parece justo, y lo del infierno tampoco. A los que no somos homosexuales de qué nos vale si vamos todos para la misma parte... ¿Y los bisexuales? Se irán al purgatorio que no es ni frío ni caliente…No quisiera ni pensar que la noticia ya le dio la vuelta al mundo y ahora a los gays, paniquiados, les dé por la heterosexualidad y nos quedemos en la tierra sin decoradores con gusto, diseñadores creativos, peluqueros artistas, hijos comprensivos con sus madres, tíos adoradores de sobrinos, dueños de los bares y restaurantes más sofisticados, anfitriones de las fiestas más espectaculares, personas con sentido del humor propio y criticón…¿Para dónde van a coger ahora?

Me tranquilizan las palabras del portavoz del Vaticano Federico Lombardi, quien nos recordó, después de que el cardenal Lozano reveló la celestial fatalidad gay, que “la Iglesia invita a tratar a los homosexuales con respeto y compasión”. Gracias a Dios, el respeto ya se lo ganaron por destacarse en lo que hacen; lo de la “compasión” no estoy segura… pues la verdad uno de los pocos que me ha causado ese sentimiento es Gianni Versace, pero por ser asesinado cuando mejor estaba disfrutando de sus millones y la buena vida en Miami Beach. También siento algo de compasión hacia el londinense Alan Turing, por haber nacido en la época equivocada, ya que en esta el suicidio no hubiera sido necesario; hoy basta con salir del closet. Este señor, nacido en 1912, es el padre, y madre, de la esencia algorítmica de los computadores de hoy y de siempre, aunque no haya estado en los cielos ni antes ni después de muerto, así su invento, la “Máquina universal de Turing” sea el principio generador de la tecnología que disfrutamos hoy.

En esa época no había gays como los de hoy, elegantes, frenteros, luchadores y exitosos; antes, todos eran víctimas señaladas y perseguidas. A pesar de haberse graduado con honores como matemático en Cambridge, y haber hecho en Princeton, Estados Unidos, el doctorado en esta área, cuando quiso ser profesor fue rechazado porque se le notó que sus alas plumadas no lo llevarían a la gloria celeste. Logró conseguir trabajo en el Instituto de Investigaciones Criptoanalíticas Inglesas y descifrando códigos alemanes se convirtió en héroe de la segunda guerra mundial. Luego, por enamorarse y vivir con un novio, fue acusado de “indecencia” y algún salomónico juez que tal vez sabía lo de la compasión a los homosexuales, le dio a escoger entre la cárcel o un tratamiento psiquiátrico que incluía inyecciones con hormonas femeninas dizque para contrarrestar la conversión que padecía; tratamiento que escogió y le costó la vida pues le salió busto, y en ese tiempo tampoco se sabía que los hombres podían ser transgeneristas y quedarse felices con un poco de lo de ellas arriba y con lo de ellos abajo. Se fajó el tórax y no volvió a salir de la casa. Terminó suicidándose. Y no podrá entrar ni aunque Bill Gates le pague un cupo en el cielo, pues además de gay, suicidado, ese pobre debe andar penando en algún lugar que sospecho nos será anunciado pronto, en reemplazo del infierno.

Conversando con un amigo gay sobre cómo vivió su propio infierno aquí en la tierra y la forma en que trató de ocultar sus preferencias amatorias antes de contárselas a su familia -y por consiguiente al mundo-, pregunté el motivo por el que escogió a su única novia tan recatada y conservadora. Me contestó: ¡Pues porque era la única que quería llegar virgen al matrimonio!

Aquí viene mi plegaria: si están de acuerdo con que el buen humor es salvador, pido le concedan indulgencia y misericordia a mi amigo y recen un rosario por la redención de su alma.

 

Bookmark and Share