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Venezuela: La intolerancia a la diversidad sexual se vive a diario

in VENEZUELA, 12/05/2011

La tolerancia se mide en pequeñas y grandes acciones, en el día a día de una sociedad. Incluso más allá del episodio ocurrido en Choroní, donde un grupo de vecinos se enfrentó a turistas gays, parte de la población homosexual siente que sí existe discriminación y desigualdad en Venezuela, especialmente en la grandes ciudades.

Fuente: eluniversal.com

Yonatan Matheus, director general de la Asociación Civil Venezuela Diversa*, mantiene un registro de hechos y actitudes que han atentado contra los derechos humanos de personas con una sexualidad diferente a la heterosexual. Comienza por los legisladores, que a pesar de estar prohibida la discriminación en la Constitución de 1999 no realizan acciones concretas para reconocer sus derechos y pasa por funcionarios de la seguridad, jueces, educadores, políticos, pastores evangélicos y el resto de la sociedad civil.

A pesar de que el artículo 21 de la Constitución expresa que está prohibida la discriminación y que una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de 2001 plasma que eso incluye la diversidad sexual, Matheus considera que "en la práctica es otra cosa". A su decir, la legislación ha favorecido a otras minorías pero que, en el caso de la diversidad sexual, no ha elaborado políticas públicas ni leyes para garantizar los derechos humanos de los homosexuales. "Esto se debe a una doble moral. Lo primero que deben hacer los funcionarios del Estado es despojarse de prejuicios religiosos y culturales y contemplar esto como un asunto de derechos humanos", dice. Asegura que Venezuela está atrasada en este aspecto, en comparación con otros países como Brasil, Bolivia, Nicaragua y Argentina.

En la sociedad civil, lo que encuentran más que nada son burlas sobre su orientación sexual. "El problema mayor es cuando de las burlas pasan a la violencia. Eso suele ocurrir si el homosexual les responde", dice Matheus. Incluso quienes aceptan la orientación homosexual, y hacen negocio con eso, especulan y se aprovechan de la minoría. "Si una cerveza cuesta 15 bolívares en cualquier bar, en uno gay cuesta 45. En el hotel Del Sur, por ejemplo, uno de los más abiertos a parejas del mismo género, si se trata de heterosexuales cobran 180 bolívares pero, si son dos hombres, el precio es de 300", asegura Matheus.

A veces no se trata sólo de especulación sino de violencia pura. En esto incurren las fuerzas de seguridad, tanto públicas como privadas. Al activista le preocupa particularmente el modus operando de muchos centros comerciales en los que la vigilancia privada, según dice, está a la caza de cualquier indicio de homosexualidad. "Si alguien es muy amanerado, o tiene alguna muestra de afecto, aunque sea leve, con personas del mismo sexo, lo sacan sin derecho a defensa", asegura. Pero no es todo. Según Matheus, también los llevan a los sótanos o a las oficinas de seguridad, asumen funciones policiales como exigir la cédula y practicar requisas, les quitan el celular y los obligan a sacar dinero del cajero, a cambio de no avisarle a los familiares. "Esto ocurre sobre todo con los más jóvenes. A algunos incluso les han pegado y llegado a vejaciones mayores", asegura. Considera que, aunque los homosexuales no deben transgredir el orden, deberían ser corregidos como cualquier pareja heterosexual.

Los que más sufren, dice, son los homosexuales, de piel negra y provenientes de sectores populares. "No tienen donde relacionarse, por lo que acuden a centros comerciales y parques de donde son desalojados violentamente, y a veces vejados y robados por los funcionarios de seguridad", dice. También los transexuales son estigmatizados y maltratados con frecuencia. "Asumen que todos se prostituyen. Eso no es así. Tampoco pueden entrar a los centros comerciales ni al cine, porque los desalojan", asegura.

"Los homosexuales somos gente común, que estudiamos y que trabajamos. El problema es que la sociedad suele fijarse en la minoría de la minoría: en aquellos problemáticos, que resaltan por su agresividad sexual. Si asumiéramos nuestra diversidad con responsabilidad, quizás la situación también sería diferente".

*Asociación Civil Venezuela Diversa es miembro es una asociación miembro de ILGA-LAC

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