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BREVE HISTORIA DEL MOVIMIENTO LÉSBICO.

in GUATEMALA, 19/10/2010

El movimiento lésbico no es reciente, pues sus más remotos antecedentes se encuentran ya sea en el movimiento por el “amor libre” o en el movimiento por la reforma sexual (movimientos relacionados, de una u otra manera, con la izquierda libertaria y el anarco sindicalismo) , movimientos que se remontan aproximadamente hasta mediados del siglo XIX, aunque las primeras menciones positivas del amor entre mujeres se encuentran ya en la inglesa Mary Wollstonecraft, una de las madres del feminismo (quien escribió a finales del siglo XVIII).

Fuente: cartasdesdeurano.blogspot.com

Escrito por Ho Amat y León Puño


En cuanto al término lesbiana, que es un derivado del gentilicio de Lesbos (por ser allí donde vivieron tanto la poetisa Safo como su círculo literario), recién adquiere, en Francia en el siglo XVIII y en Inglaterra en el siglo XIX, sus evidentes connotaciones erótico sexuales. Con relación al movimiento lésbico en sí, es necesario precisar que a lo largo de su historia, dicho movimiento ha pasado por momentos en los que se ha encontrado subsumido en otros movimientos (como el feminista, el homófilo y el gay) y ha tenido momentos de clara individualización.
 

Precisamente, en un primer momento, centralizado mayormente en Europa, el movimiento lésbico se hallaba subsumido, desde por lo menos la década de los 90’s del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, en el movimiento feminista, con el cual comparte muchos de sus proyectos (algo que se hizo bastante evidente en el aumento de la participación de las mujeres lesbianas en el posicionamiento de temáticas lésbicas y en el activismo político al interior del movimiento feminista). Es más el movimiento feminista le debe mucho al movimiento lésbico, no solo por sus cuestionamientos a la posición de la mujer en la sociedad, sino por aportar estrategias de lucha distintas a las feministas.

Aún así, muchas feministas que escriben sobre el amor entre mujeres no se confiesan como practicantes de dicho amor (incluso sabiéndose de dichas prácticas). Tendría que llegar el siglo XX para que una mujer confesara públicamente su condición de no heterosexual. Theo Anna Sprüngli (1880 - 1953), más conocida por el seudónimo de Anna Rüling, es considerada, por muchas y muchos, como la primera activista lésbica de la historia. Ella, en 1904, dio un célebre discurso político lésbico en la reunión anual del “Comité Científico Humanitario” de Berlín (la primera organización homosexual de la historia), donde alentó a muchas mujeres lesbianas, a luchar en el movimiento de liberación homosexual y no solo en el movimiento feminista, como habían estado sucediendo hasta entonces. Por su parte, el “Comité Científico Humanitario” dio, desde entonces, la bienvenida a la participación de numerosas mujeres lesbianas en el activismo pro homosexual.
 

Años antes, hacia 1900 (y por cerca de 60 años), en Paris, Francia, Natalie Clifford Barney, una rica heredera estadounidense y confesa lesbiana, abrió en su casa un salón literario, conocido como el salón de Barney, donde no solo se daban veladas literarias, sino también asignaciones lésbicas. Este salón fue muy importante para el movimiento lésbico, pues su patrocinadora hizo que, con el tiempo, el tópico lésbico se hiciera el foco central de las reuniones. Por este salón pasaron importantes mujeres lesbianas como la pintora Romaine Brooks, las poetisas Renée Vivien y Gertrude Stein y las escritoras Sidonie Gabrielle Colette, Djuna Barnes y Radclyffe Hall.
 

En 1907, un comité del Reichstag (el parlamento alemán) decidió ampliar el párrafo 175 del código penal, que criminalizaba el sexo entre varones, para incluir, ya hacer punible también, las prácticas sexuales lésbicas. Ante esta tentativa del gobierno alemán, muchas mujeres lesbianas se unen al movimiento por la reforma sexual, que, hasta ese entonces, era predominantemente varonil.
 

Con todo, la capital alemana, Berlín, se caracterizó por una vibrante subcultura homosexual. En dicha ciudad, desde la década de 1920, las mujeres lesbianas formarían importantes núcleos sociales, de entre los que saldría la revista titulada: “Die Freundin”, que se publicó entre 1924 y 1933. Muchas de estas mujeres lesbianas colaboraría activamente con el “Institut für Sexualwissenschaft” (Instituto para el Estudio de la Sexualidad), organización que tuvo gran relevancia para el movimiento homosexual en general.

El ascenso del nazismo y la posterior segunda guerra mundial puso fin a este primer despertar del movimiento lésbico. Los nazis persiguieron, entre otras personas, a las mujeres lesbianas y las internaron en los campos de concentración, donde fueron identificadas con triángulos negros invertidos. En el colmo de la invisibilizació n lésbica, los nazis señalaron a dichas mujeres con la misma señal con la que identificaban a los antisociales y vagabundos (el mencionado triangulo negro).
 

Tras la segunda guerra mundial, el movimiento lésbico volvería a levantar cabeza, pero esta vez en los EE.UU. En este país norteamericano surge el movimiento homófilo, que, entre otras cosas, aspiraba a una respetabilidad de las personas homosexuales (ya sean lesbianas o gueis), basada en la invisibilizacion de la homosexualidad y su subordinación al heterosexismo vigente. Las principales organizaciones en las que se congregaron los homófilos fueron: la “Society for Human Rights” (la Sociedad para los Derechos Humanos) y la “Mattachine Society” (la Sociedad Mattachine), organizaciones con “sucursales” en distintos puntos de EE.UU. Esta última, ya desde 1951, patrocinaba grupos de discusión, proporcionando a lesbianas y a gueis la oportunidad de compartir, abiertamente, y a menudo por primera vez, sus sentimientos y experiencias.
 

En 1955, se formo la “Daughters of Bilitis” (las Hijas de Bilitis), primera organización lésbica estadounidense, con “capítulos” en Nueva York, Los Ángeles, Nueva Jersey, Detroit, Chicago, Reno, Filadelfia, Cambridge y Boston El principal objetivo de esta homófila organización lésbica, fue el de servir de herramienta educativa para lesbianas, gueis, investigadores y profesionales de salud mental. Para tal efecto, entre otras cosas, se publicó una revista llamada: “The Ladder”, que circuló entre 1956 y 1972. Esta organización se disolvió en 1970, a raíz del enfrentamiento de sus integrantes, quienes se dividieron a razón de si prestaban o no su apoyo al naciente movimiento post Stonewall.

Tras la revuelta de Stonewall (1969), el activismo homosexual se nutre de la efervescencvia social de fines de los años 60, de la llamada segunda ola del feminismo, del movimiento antirracista (del “black power”), del movimiento pacifista (y de la oposición a la guerra de Vietnam), del movimiento estudiantil (y de la revuelta de mayo del 68), etc. De todos estos movimientos, el activismo homosexual, hasta hoy, toma sus estrategias, sus métodos y sus valores.
 

Bajo estos nuevos parámetros, surge un nuevo tipo de activismo homosexual, más político y radical que otros activismos de mujeres y varones homosexuales, surgidos hasta aquel entonces. En tal sentido, la principal organización de este activismo de nuevo cuño, surgida a la luz de los disturbios de Stonewall, el mismo año de 1969, fue la “Gay Liberation Front” (el Frente de Liberación Gay, cuyas siglas fueron GLF), que buscaba la abierta confrontación, en la que se lucharía por la liberación de mujeres y varones homosexuales (téngase en cuenta que en este momento, el término “gay” hacía referencia tanto a mujeres como a varones homosexuales) . Dicha lucha significó la plena visibilizació n de mujeres y varones homosexuales, marcando así el derrotero de las posteriores luchas y organizaciones lésbicas y gueis.
 

En Inglaterra, en 1971, surge un grupo lésbico guei que adopta el mismo nombre y la misma visión que el GLF estadounidense, mientras que en Francia, en el mismo año, surge la FHAR, el Front Homosexuel d'Action Revolutionnaire (Frente Homosexual de Acción Revolucionaria) que reúne a feministas lesbianas y activistas gueis, bajo las mismas directrices que el GLF.
 

Cuando el término “gay” adquirió connotaciones predominantemente masculinas, las mujeres homosexuales se identificaron con el término “lesbiana”, relevando la condición lésbica como un referente que reflejaba una realidad invisibilizada. A ello se le sumaron diferencias ideológico políticas, de estrategias de lucha y de formas de organización, que terminaron con la franca separación de lesbianas y gueis.
 

Aparece entonces, en 1970, en EE.UU., la “Lavender Menace” (Amenaza Violeta), que fue un grupo de feministas lesbianas radicales, conformado principalmente por lesbianas ex integrantes tanto del GLF como de la “National Organization for Women” (Organización Nacional de Mujeres, cuyas siglas son NOW), la mayor organización feminista de los EE.UU. La Lavender Menace fue creada, en un primer momento, para protestar por la exclusión que la sociedad y el movimiento feminista ejercían, tanto contra las mujeres lesbianas, como contra los temas que a ellas les atañían.
 

El grupo Lavender Menace, que más tarde cambiaria su nombre por el de “Radicalesbians” (Lesbianas Radicales), incidirían, luego, sobre la dimensión política y el potencial revolucionario de la lesbianidad. Dichas lesbianas radicales fueron las primeras en desafiar el heterosexismo de las feministas heterosexuales y de las homófilas lesbianas y, además, describir su lucha en términos positivos.
 

Gracias a la presión de las “Radicalesbians” , en la conferencia nacional de la NOW, de setiembre de 1971, las y los delegados tuvieron que adoptar una resolución que reconocia los derechos de las lesbianas y el lesbianismo como: “una preocupación legítima para el feminismo”. Preocupación que en el presente, el movimiento lésbico ha logrado colocar en las agendas de diversos movimientos sociales de todo el mundo.

 

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