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Raquel Perez Andrade, ILGA-LAC equipo de comunicacion |
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Omar fue criado por un padre gay y asegura que eso no le confundió ni afectó negativamente.
Fuente: http://www.milenio.com/node/518711
La infancia de Omar García fue normal, como la de cualquier niño, dice él mismo. La única diferencia con respecto a muchos otros es que su padre es homosexual. “Me educó, me crió, y hasta la fecha ahí está. Es mi superhéroe”.
Cuando tenía cuatro años, su padre Isidro García Bañuelos y su madre se separaron y desde entonces sabe lo que es la diversidad.
“Teníamos compañeras lesbianas con hijos y nos reuníamos como las familias tradicionales. En época de vacaciones salíamos Omar, mi pareja y yo; lo llevaba a las fiestas. Yo no tenía el problema de esconderme para que no viera a mis amigos o que no oyera comentarios. Lo fue viendo de manera tan natural que no le afectó. Ha habido apertura en nuestra vida y un ambiente de convivencia, con respeto”, dice Isidro.
Omar tiene hoy 27 años y asegura que no se ha confundido, ni ha tenido conflictos de ningún tipo, como aseguran los opositores a que las parejas gay adopten. Ya se casó y tiene dos hijos. Desde que tiene memoria ha visto a su papá en compañía de otro hombre, “se me hace normal. Anormal es estar gritando y ofendiendo a la gente como lo está haciendo el cardenal [Juan Sandoval Íñiguez]”.
Respecto a la controversia acerca de la adopción de niños por parejas del mismo sexo, Isidro y Omar opinan basándose en su experiencia. “No veo en qué te pueda afectar. Te afectan los golpes de un papá golpeador o una relación de pareja heterosexual que estén de pleito todo el día, eso sí te puede deprimir, pero convivir con una persona homosexual no. Es una persona, somos seres humanos, no hay bronca”, dice Omar.
Isidro señala que estar expuestos a la diversidad no afecta. “Tiene qué ver con la estabilidad, el cariño y el respeto que se dan en la familia”.
Tener un padre gay ha sido tan normal que no se avergüenza, ni se lo oculta a sus conocidos. “Todos lo saben. Me tiene sin cuidado lo que la gente diga, mientras no lo ofendan, porque entonces sí hay que poner un alto. Yo estoy feliz del papá que tengo”.
Su padre confiesa que le sorprende la seguridad con la que lo presenta a cualquier persona. “Les dice: él es mi papá y él su pareja”.
Ahora que Omar es papá valora lo que tiene. “He valorado que él que siempre me escucha y siempre tiene palabras para alentarme y ayudarme a salir adelante. No tengo nada qué reclamarle por su preferencia. Los consejos que me da es que mantenga los valores en mi familia, los atienda y nunca falte”.
Padre e hijo mantienen una relación muy cercana. Trabajan juntos en su negocio familiar; ahí también laboran los dos hijos del nuevo matrimonio de la mamá de Omar y ex esposa de Isidro, con quien mantiene una amistad. Y Omar, su esposa y sus hijos siguen frecuentando a los amigos gay que conoce desde pequeño: “Convivimos con el ambiente gay, estamos muy cerca, les ayudamos, les echamos la mano en la Marcha de la Diversidad”.
Isidro se emociona cuando comenta que preparan la fiesta de quince años de su sobrina mayor: es figura paterna de nuevo. La hermana de Isidro y sus tres hijos viven con él y Víctor, su pareja. A Isidro le dicen papá y a Víctor tío. Igual que con Omar, aplica su idea de que la base de una familia es el amor y respeto y al igual que a su hijo les inculca los principios de amor por la escuela, el trabajo, la vida y la familia. “Los tres son niños muy seguros”.