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anonymous contributorEscrito anónimamente. (Español)

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Etiquetado con: violencia sexual / guerra / pobreza
Las agresiones sexuales a las mujeres como armas de guerra en el Congo

in CONGO, 05/11/2009

En la República Democrática del Congo las agresiones sexuales se han convertido en elementos que ya forman parte del arsenal de guerra. Con la destrucción física y psíquica que acarrea una violación, se pretende la destrucción de los pueblos. Por eso, los agresores se ceban en las mujeres, que son quienes llevan el peso de las familias, aunque niños y niñas no se libran de esta terrible forma de violencia

Fuente: MUNDO - ESPAÑA

 

Desde 2006, Farmacéuticos Mundi (Farmamundi) presta asistencia sanitaria y psicosocial a las víctimas de violencia sexual y a la población vulnerable en las provincias congoleñas de Nord Kivu y Provincia Oriental, las zonas más castigadas por el terror, tras más de diez años desde el final de la guerra en el país africano.

Asistencia a los más vulnerables

Aproximadamente, 5 millones de personas han muerto en el Congo como consecuencia de la guerra y se calcula que alrededor de 1.200 personas fallecen todos los días en este país por causas relativas al conflicto.

Entre éstas, sobresalen de manera destacada la violencia generalizada y las violaciones, agravadas sin duda por la impunidad de los agresores, la pobreza extrema, así como la destrucción prácticamente total de las principales infraestructuras básicas como son los hospitales y las carreteras, entre otras.

"La situación de hoy es una clara herencia de una guerra que aún continúa de manera silenciosa desde 2007. No existe la justicia y la gente aplica la ley del más fuerte: si un hombre quiere estar con una mujer, la viola; si alguien quiere una moto que ve, asesina al conductor? La vulneración de los derechos humanos es habitual y necesitamos nuevas costumbres que enseñen a la gente que la violencia no es algo normal», explica el administrador de Farmamundi en la ciudad de Butembo, en Nord Kivu, Kakule Kalirwako.

Precisamente, ésta es una de las zonas más castigadas del país, donde se vive en una situación de inseguridad crónica y en unas condiciones de salud, higiene y seguridad alimentaria muy precarias e inestables.

Además, se tratará de contribuir a la prevención de agresiones sexuales por medio de la sensibilización de los líderes locales y de la población civil de alrededor de 30 comunidades.

Y es que en esta parte del mundo, las violaciones forman parte de la estrategia bélica. Para ganar un terreno, la mejor opción es atacar al más fuerte y, pese a su condición de vulnerable, la mujer congoleña es parte clave de la integridad familiar y del sustento de muchos hogares. Su destrucción física y psicológica es una victoria, un hogar menos.

Por ello, las agresiones han saltado de los hombres uniformados a los ciudadanos civiles cuyo estímulo es un saqueo, las drogas o una superstición infundada e inhumana como la que asegura que violando a un bebé o a una niña virgen una persona seropositiva puede curarse.

Destrucción física y psíquica

"Cuando una mujer es violada, ella misma cuestiona su autoestima e interés por vivir, y esto acaba afectando al resto de la familia. Pero no sólo eso, no es extraño que tras una violación, muchas mujeres y niños sean, además, rechazados por sus maridos y familiares".

Sin recursos económicos, repudiadas por su entorno, las víctimas deben reinventarse. En el Congo, Farmamundi ha optado por favorecer la autofinanciación y micro-desarrollo, tanto para las contrapartes como para los beneficiarios, especialmente mujeres y niños. Por ello, además de la asistencia en salud integral, médica y psicológica, uno de los aspectos más destacables es la reinserción de víctimas en la sociedad.

El técnico de Proyectos de esta ONG en el Congo, Mirembe Musivirwa lo resume así: "Estas mujeres deben ser la mayor preocupación de una sociedad que necesita aún mucha sensibilización y educación para protegerlas".

Rumbo a la independencia

Esta labor de reinserción se lleva a cabo a a través de los llamados centros de terapia ocupacional, en donde las beneficiarias son alfabetizadas. En la República Democrática del Congo, las féminas no tienen acceso a la escolarización, de manera que han de aprender un oficio.

También se lucha activamente contra el rechazo social que sufren estas víctimas. Por un lado, presta un servicio de orientación y atención psicológica y médica de urgencia. Por otro, intenta que la mujer se sienta beneficiaria de una sociedad en la que ella debe sentirse útil.

Para reflejar este paso, se celebra un evento muy emotivo: la ceremonia de Esther. Este rito se hace con aquellas víctimas más afectadas. En él se les rinde homenaje a su nueva vida con cantos y alegría, mientras se les viste con un nuevo vestido, se les proporcionan jabones, sandalias... Todo ello para recibir esta etapa con coraje, ilusión y alegría.

El propósito no es otro que el de devolver la sonrisa, o al menos la esperanza, a mujeres, niños y niñas olvidados por su condición de víctimas colaterales de unos intereses cruzados que no quedaron enterrados con la guerra.

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