Colaboradores
![]() | Escrito anónimamente. (Español) |

![]() | Escrito anónimamente. (Español) |
|
Entrevista a Diane Matte, una de las fundadoras de la Marcha Mundial de las Mujeres, sobre la parte que tuvieron las lesbianas en la creación, organización, desarrollo y participación de este proyecto.
Diane Matte, activista feminista desde hace muchos años, estudió para ser maestra y posteriormente trabajó durante 10 años en un centro contra ataques sexuales en Ottawa, Canadá. En 1995, coordinó la Marcha de las Mujeres contra la Pobreza, “Bread and roses” en Quebec misma que contó con la presencia de 40,000 personas. Es una de las fundadoras de la Marcha Mundial de las Mujeres y coordina la secretaría de este movimiento en contra de la globalización. Actualmente trabaja en la Unión de luchas contra la explotación sexual (Union of Struggles Against Sexual Exploitation).
Entrevista a Diane Matte realizada por Patricia Curzi – marzo 2009
Tú coordinaste la Marcha Mundial de las Mujeres en el 2000. ¿Cuáles eran los objetivos de la Marcha y qué dificultades hubo para alcanzarlos?
La Marcha Mundial de las Mujeres es un movimiento internacional de activistas feministas que reúne a grupos y a organizaciones de base que trabajan para erradicar las causas de la pobreza y la violencia contra las mujeres. Sus valores y acciones apuntan hacia un cambio social, político y económico. Trata con muchos temas diferentes: la globalización de la solidaridad, la igualdad entre hombres y mujeres, el respeto a la diversidad de mujeres y su reconocimiento, subrayar el liderazgo de las mujeres y la fuerza de la alianza entre mujeres, así como de la alianza con otros movimientos sociales progresistas. Desde el 2006, la Marcha dejó de ser un evento aislado para convertirse en un movimiento en forma.
Su fortaleza reside en su capacidad para reunir a miles de grupos de mujeres para los cuáles la lucha de las mujeres está en el corazón de los cambios sociales. En algunos países, la Marcha ha construido puentes entre mujeres y grupos de mujeres que no se conocían entre sí o que no estaban acostumbrados a trabajar mano con mano. Para algunos grupos de lesbianas, especialmente en Portugal, Brasil, India y Perú, la Marcha sirvió como una oportunidad para salir a la luz y para hacer avanzar la causa de las lesbianas como parte de la agenda general de las mujeres. En otros países, la cuestión lésbica ha causado cierto revuelo e incluso ha provocado que algunos movimientos se alejen de la Marcha. No obstante, nunca hemos dejado de hablar de los derechos de las lesbianas ni sobre el análisis lésbico feminista. Creemos que el cambio se dará a partir de un conocimiento mas profundo de las realidades del lesbianismo y una mejor comprensión del papel que la heterosexualidad “impuesta” juega en mantener a las mujeres bajo dominación de los hombres.
¿Qué parte tuvieron las lesbianas en la creación, organización, desarrollo y participación de este proyecto?
Dentro del grupo coordinador en Montreal, constituíamos un tercio de todo el personal. Ello refleja claramente la composición de los movimientos de mujeres en muchos países. Durante la primer reunión internacional que se llevó a cabo en Montreal en 1998, y en la que convergieron mujeres de sesenta y cinco países o territorios, las demandas de las lesbianas provocaron un acalorado debate. Algunos grupos sintieron que no serían capaces de movilizar aliados en sus países si dichas demandas eran consagradas en la plataforma. Otras se sorprendieron al enterarse de que los grupos de mujeres en todos los países no reconocían a las lesbianas. Nosotras, por tanto, aceptamos que las demandas lésbicas deberían someterse a un proceso de aprobación distinto. Nosotras, de hecho, consideramos más importante echar a andar el ejercicio de formación de redes e implementar la acción contra la pobreza y la violencia contra las mujeres que estaban planeados para llevarse a cabo en el 2000. Estuvimos de acuerdo en educar a nuestros miembros y en establecer un comité trabajo encargado de redactar un documento explicativo que posteriormente se enviaría a todos los grupos participantes. Unos 3,500 grupos de mujeres esparcidos por distintos puntos de ochenta países recibieron el documento.
Para cumplir con nuestro compromiso, queríamos dar la oportunidad a aquellos países en donde la cuestión no hubiera sido antes planteada, o donde pareciera muy desvinculada de la realidad cotidiana, de aprender acerca de las lesbianas y estar en contacto con ellas. A lo largo de la Marcha, esa opción creo algunas tensiones: algunos países se rehusaron a tratar el tema en casa, mientras que otros aprovecharon la oportunidad para difundir información sobre las realidades de las lesbianas y debilitar el mito de que el lesbianismo es sólo un fenómeno occidental.
Siento que para provocar un cambio, necesitamos movimientos específicamente lésbicos que den voz a las diferentes demandas y que luchen contra la discriminación. Sin embargo, también necesitamos educar a todos los grupos de mujeres; y sólo podemos hacerlo en un proceso de diálogo. Año tras año, las mujeres que participan en los encuentros internacionales han estado expuestas a los debates analíticos, entre ellos el de los derechos sexuales. Ocasionalmente, hemos tenido que responder preguntas muy elementales sobre qué es el lesbianismo. Yo sé que durante el último encuentro internacional de octubre de 2008 en Galicia, por primera vez la cuestión de los derechos de las lesbianas no creó revuelo. Las mujeres han aceptado que esta realidad llegó para quedarse y que la Marcha continuará con sus esfuerzos para hacer avanzar los derechos de las mujeres, de todas las mujeres. Esto, para mí, es una victoria.
¿Qué opinas de la labor y la visibilidad de las lesbianas feministas dentro del movimiento feminista? Desde una perspectiva más personal, ¿cuáles son tus pensamientos y sentimientos en torno a ello?
Pienso que como lesbianas debemos hacernos visibles a nosotras mismas. Yo sé que no siempre es posible para todas y cada una de nosotras; pero entre más seamos las que lo intentemos, mayor será el espacio para que otras puedan salir del armario. Yo fui visible como lesbiana a partir de mi primera reunión. Algunas se sintieron incomodas, pero nadie me dio la espalda.
También considero que nuestro análisis de la situación, desde un punto de vista lésbico feminista debe ser más profundo. Por una parte, son pocos los foros que ofrecen un escenario para hablar de lesbianismo desde un punto de vista feminista. Es muy frecuente que las jóvenes lesbianas se encuentren ante un movimiento LGBT carente de ideas feministas, anti-imperialistas y anti-racistas. También se sienten muy aisladas si son feministas. Por otra parte, repetidamente el movimiento feminista ha integrado mal las demandas de las lesbianas y el análisis con respecto a la heterosexualidad obligatoria. En el mejor de los casos, las demandas de las lesbianas se han considerado como una cuestión de reconocimiento de sus derechos. Para mí, esto no es suficiente.
En 2005, la versión final de la Carta Global de las Mujeres para la Humanidad, resultado directo de la Marcha Mundial, no incluyó la “discriminación por orientación sexual”, aunque previamente en el texto preliminar sí se incluía. ¿Podrías aclararnos las razones de por qué la referencia no se mantuvo en el documento final?
En el comunicado de prensa publicado por ILGA en 2005, debemos subrayar que no fueron los gobiernos los que nos hicieron cambiar el texto preliminar de la Carta. Fueron los grupos que asistieron a nuestro encuentro internacional en Ruanda, en 2004.
Habíamos elegido el siguiente trayecto: estábamos buscando consenso y queríamos que la Carta representara lo más posible a todas las mujeres que participaron en la Marcha. Algunas de nuestras participantes africanas amenazaron con retirarse si conservábamos algunas partes del texto. Al final del debate, estuvimos de acuerdo con la versión actual de la Carta. Lo más importante, yo creo que es interesante estudiar esta cuestión basada en la siguiente premisa: toda mujer, todo ser humano, debería poder elegir sus sexualidades y la persona con la que desean pasar el resto de su vida. Éste es un abordaje tan general como para permitirnos trabajar sobre la orientación sexual, el derecho a tener la sexualidad que una elija, casarse o no casarse, tener hijos/as o no tenerlos/as y decidir quién será nuestra pareja en la vida. Para muchos grupos dentro de la Marcha, esto es equivalente a afirmar que “la discriminación por orientación sexual esta prohibida”. La Marcha reconoce la existencia de la homofobia y la denuncia.
Con base en tu experiencia, ¿cuáles serían tus recomendaciones para las lesbianas en cuanto a planes y acciones que necesitan implementarse para la próxima Marcha a llevarse a cabo en 2010?
Una gran cantidad de grupos lésbicos que se identifican como feministas deberán unirse a la Marcha Mundial de las Mujeres. Deben profundizar en el análisis, sostener sus demandas y continuar educando a la gente. Debemos también estar de acuerdo en discutir nuestra visión del lesbianismo y del feminismo entre nosotras mismas y publicitar esos debates. Siento que debemos distanciarnos de la mera noción de discriminación contra las lesbianas y la comunidad LGBT y volver a lo básico: ¿qué tipo de mundo estamos construyendo? La Carta Global de las Mujeres es una herramienta muy interesante en lo que a ello respecta ya que nos permite extender nuestro análisis del tema y generar un debate tanto con el movimiento LGBT como con el movimiento feminista.
www.marchemondialedesfemmes.org
En inglés, francés y español
Traducción: Gabriela Lozano
Impulso para la igualdad - Revisión de Beijing + 10 y la Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad.
Desde Beijing 1995, y aún antes, las lesbianas han estado presentes en la lucha contra las leyes que discriminan a la mujer. Sin embargo, ni la Declaración de Beijing ni la Plataforma de Acción contienen estipulaciones que reconozcan explícitamente a las lesbianas como personas con los mismos derechos que otras mujeres. El tema de la igualdad de derechos para las lesbianas nunca ha sido discutido más allá de en las conferencias gubernamentales de la ONU sobre la situación de las mujeres. Para ser justos, debemos mencionar que durante la preparación para Beijing 1995, muchas ONGs defendieron la propuesta de incluir en la Plataforma de Acción de Beijing la prohibición de legislación discriminatoria basada en la orientación sexual. Pero, como sólo unos cuantos gobiernos apoyaron la propuesta, ésta no se incorporó al texto final. Una vez más, los derechos de las lesbianas se diluyeron en el reclamo general de autonomía sexual de la mujer.
Lo mismo sucedió con la Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad, fruto de un proceso de consultas con grupos de mujeres y lesbianas de 60 países. Inicialmente se decidió incluir una referencia contra la discriminación basada en orientación sexual, pero se eliminó de la versión final para que la Constitución fuese aceptada por la mayoría de los gobiernos conservadores.
La ILGA lamenta que a pesar de que las lesbianasconstituyen la minoría más vulnerable, casi nunca son mencionadas. Sin embargo, nos alegra que la versión final de la Constitución incluyauna cláusula que considera a la homofobia como una fuente de discriminación y en donde claramente se afirma que toda mujer es libre de elegir su sexualidad.
Este año, el evento de Beijing + 10 y todas las actividades relacionadas ofrecen una oportunidad para que todas nosotras mantengamos la atención del mundo enfocada en los temas de mujeres y lesbianas como parte de la lucha general por la igualdad de género.
ILGA, comunicado de prensa del 23 de febrero de 2005
Pueden leer la traducción en inglés de este texto en la publicación de ILGA “Lesbian Movements: Ruptures & Alliances“, pagina 22.