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Etiquetado con: política
John Fisher
Mesa redonda de la ILGA en la 2a session de UNCHR

in WORLD, 08/12/2006

Luchas a ECOSOC por las asociaciones LGBT

Es hora de un gran reto para el sistema de Naciones Unidas en su conjunto.

El Consejo al que asistimos todos hoy trataba de sustituir a la Comisión de Derechos Humanos en orden a procurar para el proceso de los derechos humanos en Naciones Unidas una atención a los derechos humanos menos politizada, menos selectiva, y más efectiva de lo que lo era antes. Aun y todo, como muchos sabemos, incluso hoy las sesiones formales del Consejo se han suspendido para permitir a los Estados identificar si son capaces de alcanzar acuerdos de cara a las conclusiones formales y resultados de esta sesión del Consejo.

Lo más probable es que el paso siguiente sea que esta sesión del Consejo, en lugar de llegar a una conclusión ordenada, será suspendida y continuará en Noviembre de 2006, para permitir avances en el trabajo. Es un difícil contexto este para avanzar en los derechos de lesbianas, gay, bisexuales y personas trans. Muchos Estados sienten que las grandes cuestiones institucionales que estamos afrontando son tan decisivas que este no es el entorno adecuado para avanzar en los temas específicos de aquellas personas que sufren violaciones de sus derechos humanos por razón de la orientación sexual y la identidad de género.

Una de las razones por las que menciono este contexto general es porque creo que estas luchas dentro de ECOSOC son un poco como un microcosmos de las luchas que se viven en el sistema de Naciones Unidas en su conjunto. Hemos escuchado algunas de las dificultades que han tenido que superar los grupos cuando preparaban las solicitudes y se sometían a las preguntas del Comité de ONG’s. Hemos visto, hablando de dificultades, el proceso cuasi-judicial que se ha revelado en el Comité de ONG’s. El capítulo siguiente fue cuando el ECOSOC mismo revisó las recomendaciones del Comité de ONG’s, y la vista oral que siguió aquí en Ginebra en Julio de 2006. Es todo el proceso que se llevó para las cuatro organizaciones LGBT cuyas solicitudes se estaban revisando y que tenían la recomendación del Comité de ONG’s del ser rechazadas. Como saben, el Comité de ONG’s hace recomendaciones al ECOSOC, el cual puede después aceptarlas, rechazarlas o tomar la decisión que crea oportuna.

Por lo tanto, las cuatro organizaciones estaban sujetas a la recomendación del Comité. Las cuatro recomendaciones son muy simples. En relación a ILGA, por ejemplo, la recomendación del Comité de ONG’s decía que el Consejo Económico y Social decide no conceder el estatus consultivo a la Asociación Internacional de lesbianas y gays. Las otras tres recomendaciones tienen una redacción idéntica sólo que cambia el nombre de la ONG. En ninguno de los casos, se aporta una sola razón para denegar el estatus consultivo a estos grupos, sólo el hecho de que trabajan por los derechos humanos de aquellas personas que sufren violaciones de los derechos humanos por razón de su orientación sexual o identidad de género. La única razón de peso era la espuria conexión con la pedofilia, pero no hay ninguna evidencia, ningún material, nada, que demuestre esa conexión; y queda bastante claro por los Estatutos y Reglamentos de los grupos que no hay base alguna para sostener semejante alegación.

Cuando el asunto llegó a la consideración de ECOSOC, se dedicaron dos sesiones completas a estas cuatro solicitudes. Lo que yo observé en Ginebra ese día fue lo peor de Naciones Unidas. Todo lo que se había comentado acerca de las deficiencias de la anterior Comisión de Derechos Humanos se estaba reproduciendo en el Consejo Económico y Social. Vimos mociones de “no acción”; vimos discusiones procedimentales; vimos Estados que no querían tratar el asunto pidiendo la suspensión en tanto tuvieran una opinión legal preparada; vimos mociones de reenvío al Comité de ONG’s para que se reconsiderara. Finalmente, tras un día entero de votaciones sobre estas cuatro solicitudes, el Consejo votó sobre todo menos sobre el tema esencial. Como resultado, sólo se tomó una decisión y fue la de rechazar al solicitud de ILGA; las otras tres solicitudes fueron aplazadas a la siguiente sesión de ECOSOC o, probablemente, la siguiente, que tendrá lugar en Nueva York en Diciembre.

Para darle un poco de sentido a la manera en la que estos asuntos fueron tratados, una de las solicitudes más comentadas, creo yo, fue la de LBL, la organización LGBT danesa que de hecho lleva existiendo casi tanto tiempo como la propias Naciones Unidas, si bien no tanto como otros grupos, pero en torno a los 40-50 años. La primera intervención fue de Alemania que pidió el rechazo de la recomendación de denegación del estatus y la concesión del mismo a este grupo eliminando la palabra “no” del informe del Comité de ONG’s. Así, donde el Comité de ONG’s recomendaba “no conceder el estatus consultivo”, Alemania proponía eliminar el “no” y consecuentemente concederlo. Entonces se produjo un debate sustancial sobre si aquella era una propuesta de enmienda o una nueva propuesta, lo cual requeriría un plazo de notificación de 24 horas y el estatus de una nueva solicitud. Rusia entonces presentó una moción de no-acción de manera que la propuesta alemana podría no ser ni siquiera tomada en consideración. La propuesta rusa fue rechazada por estrecho margen por el ECOSOC, que entonces pasó a considerar la recomendación del Comité de ONG’s de denegar el estatus. La propuesta fue rechazada.

Entonces hubo una propuesta de devolver la solicitud al Comité de ONG’s para una segunda consideración, aunque no está claro el porqué una segunda consideración iba a ser diferente de la primera ante el mismo Comité de ONG’s. Esta propuesta también fue rechazada.

Por tanto, estamos en el momento en que ECOSOC había votado para rechazar la moción de denegación del estatus, y había rechazado devolverla al Comité de ONG’s. Como Alemania había apuntado, quedaba una única opción: o se concede el estatus, o se deniega o se manda de vuelta al Comité de ONG’s. Como ECOSOC ya había votado afirmativamente a rechazar la decisión de denegar el estatus y a devolver el asunto al Comité de ONG’s, la única opción que quedaba era conceder el estatus. Y eso ocasionó un enorme tumulto, por supuesto. Entonces es cuando llegaron las propuestas de aplazamiento.

Y al final se aplazó la decisión a la siguiente sesión de ECOSOC. Creo que era la primera vez en sus doce años de existencia que ECOSOC no podía concluir su consideración de los informes del Comité de ONG’s en la sesión correspondiente.

Cuento todo esto, simplemente para demostrar que algunas de las dificultades que hemos visto dentro de la Comisión de Derechos Humanos, alguno de los desafíos que estamos viendo actualmente en el Consejo de Derechos Humanos, la politización, la aparente dificultad de abordar la esencia de nuestra argumentación ha estado con frecuencia unida a deficiencias en la anterior Comisión y la esperanza de que esto sería aclarado por el Consejo. La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Louise Arbour, identificó este tema, y dijo que si este Consejo es para trabajar, no sólo necesita un cambio de nombre sino un cambio de cultura. Y creo que es importante señalar que es e cambio cultural es algo que no sólo se da en la Comisión sino que es algo endémico a todo el sistema de Naciones Unidas, con sus luchas procesales. Agradecemos a los aliados que hicieron posible que estas solicitudes, aún alguna de ellas, estén encima de la mesa para su consideración.

Es una importante lucha esta en al que estamos envueltos. Es una lucha por al visibilidad, por el derecho a tener las acreditaciones que te hacen posible atravesar la puerta de Naciones Unidas, tomar asiento en la mesa y que se escuchen nuestras voces.

Voy a concluir con una cita de Gandhi que siempre me ha gustado, que dice: “Primero te ignoran; luego se ríen de ti; después te atacan; y entonces tú ganas”.

Durante años, muchos Estados han parecido hacer exactamente eso, hacernos invisibles en Naciones Unidas, evitar que la Resolución Brasileña fuera tomada en consideración y debatida; en el ECOSOC evitando que las solicitudes de las ONG’s fueran valoradas por su s méritos.

Lo que está claro es que han perdido la batalla. Ya no somos invisibles. Ya no seremos más ignorados. Nuestros asuntos tocan numerosos aspectos de Naciones Unidas. Estamos haciendo oír nuestras voces.

Estoy convencido de que algún día, y algún día cercano, ganaremos.


John Fisher
Arc International


Traducido desde ingles hasta español por David Montero
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