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Voces LGBT en la ONU / 2005

in ARGENTINA, 27/05/2005

Situaciones relacionadas con la intersexualidad tienen lugar en uno entre 2 500 nacimientos y la inmensa mayoría de esos niños y niñas intersex sufrirá prodecimientos mutilantes

Item 13 – Derechos del Niño

Sr. Presidente,

Soy Mauro Cabral, de MADRE.

Estoy aquí para hablar de un horror secreto, pero cotidiano: la mutilación genital infantil intersex.

Cada vez que nace un niño o una niña intersex, un niño o una niña cuya anatomía sexual y reproductiva varía respecto del estereotipo corporal masculino o femenino, su cuerpo es sometido a tratamientos hormonales y quirúrgicos para modificar la apariencia de sus genitales, sin que ese niño o esa niña pueda consentir o rehusar tales tratamientos, y sin que medie razón alguna para los mismos.

Estadísticamente, situaciones relacionadas con la intersexualidad tienen lugar en uno entre 2 500 nacimientos, y la inmensa mayoría de esos niños y niñas intersex sufrirá, desde el inicio de su vida, prodecimientos invasivos y mutilantes.
El miedo a la diferencia, el sexismo y la homofobia justifican persistentemente la práctica de clitoridectomías, vaginoplastias y otros tratamientos semejantes, que producen, en muchos casos, una experiencia similar a la castración y/o la violación repetida.

Destinados a eliminar la “monstruosidad” que representan los cuerpos genitalmente “diferentes”, esos procedimientos crean a su vez otra forma de monstruosidad – la de un standard ético diferente, que prescribe y justifica medios inhumanos de la así llamada “normalización” del cuerpo. Quien habla ante usted y ante esta Comisión es uno de esos monstruos, Sr. Presidente y, al igual que demasiadas personas intersex, llevo en la carne y en la experiencia las marcas que la mutilación genital deja a su paso en una vida humana. Tratados y tratadas por la medicina y el derecho como “excepciones de la naturaleza”, la mutilación genital nos convierte, brutalmente, en excepciones de los derechos humanos.

La Declaración Universal de los Derechos del Hombre, la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Violencia contra la Mujer exigen una revisión urgente y un cambio radical del modo en el que nuestra cultura lidia con la diversidad corporal. Para hacer real ese cambio no solamente debe reconocerse y respetarse el derecho de niños y niñas intersex a su integridad corporal y su autonomía decisional, sino también su derecho a vivir en un mundo que les ha hecho espacio, que considera cada vida humana como valiosa y digna de respeto, y que celebra día a día la diversidad de lo que existe, incluida la diversidad de los cuerpos humanos.

Detener la mutilación genital infantil intersex es un imperativo ético y político ineludible. Invito a esta Comisión a unir sus esfuerzos a los nuestros para erradicarla.

Mauro Cabral
Responsable del Area Trans e Intersex
Programa para America Latina y el Caribe
Comisión Internacional para los Derechos Humanos de Gays y Lesbianas (IGLHRC)

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