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Ministerio de Asuntos Exteriores alemán
La ILGA y el Cuerpo de Diplomáticos Alemanes

in GERMANY, 11/10/2004

Kursad Kahramanoglu habla en un encuentro de embajadores en Berlín

El seis de septiembre, el Secretario General de la ILGA, Kursad Kahramanoglu, fue invitado por el Ministro de Asuntos Exteriores alemán a participar en una discusión en grupo titulada "Nuevos retos en la política internacional de los derechos humanos: contrarrestar la discriminación de las minorías sociales". El coloquio fue moderado por Claudia Roth, Comisionada de Derechos Humanos. El siguiente discurso formó parte de un taller ofrecido en el marco del Congreso de Jefes de Misión de este año en Berlín.

El taller centró su atención, por un lado, en los nuevos desarrollos en el campo de los derechos de las minorías y, por otro, en las discusiones actuales en materia de las políticas contra la discriminación por motivo de la orientación sexual.



No hay una jerarquía de la opresión. No podemos hablar de "derechos humanos" si un componente principal de la identidad humana se deja desprotegido.

“Comisionada Roth, Comisionado Beck, Honorables Embajadores, Distinguidos Invitados,

Muchísimas gracias por darme la oportunidad de dirigirme a ustedes.

También me gustaría mostrar mi gratitud al Ministerio de Asuntos Exteriores alemán por haberme invitado a este importante encuentro y por incluir en su programa la cuestión de la sexualidad como un importante derecho humano.

Mi nombre es Kursad Kahramanoglu y soy el Secretario General de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas, más conocida como ILGA.

La ILGA es la única federación mundial de carácter no lucrativo de grupos locales y nacionales dedicados a alcanzar la igualdad de derechos para lesbianas, gays, bisexuales y el colectivo transgénero (LGBT). Fundada en 1978, la ILGA engloba ahora como miembros a más de cuatrocientas organizaciones que representan a noventa países de los cinco continentes. Sus objetivos son trabajar por la igualdad del colectivo LGTB, liberarlo de cualquier forma de discriminación y promover el respeto universal de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Cuando hablamos de "Nuevos Retos en los Derechos Humanos Internacionales", deseo aclarar desde el principio que no hablamos de conceder ningún derecho nuevo. Simplemente estamos reafirmando, en cambio, los principios que están en el corazón de los tratados internacionales de derechos humanos, y dando nuestro apoyo a numerosas decisiones e informes de quienes firmaron el tratado, los Ponentes Especiales de la ONU y la propia Comisión de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

" Los derechos humanos son universales, indivisibles, interdependientes y están interrelacionados". La Declaración de Viena estipula que "Los derechos humanos y las libertades fundamentales son patrimonio innato de todos los seres humanos; su promoción y protección es responsabilidad primordial de los gobiernos" y que "el carácter universal de esos derechos y libertades no admite dudas."

Los principios de universalidad y no discriminación están intrínsecamente entrelazados. La integridad del cuerpo entero de derechos humanos es minada si los derechos humanos pueden ser negados a algún colectivo marginado. Los redactores de la Declaración Universal de Derechos Humanos declararon explícitamente que ellos consideraban el principio de no discriminación como la base de la Declaración.

Las personas del colectivo LGBT pertenecen a diferentes razas, culturas y religiones. Tienen derecho a protección contra la discriminación por motivo de su orientación sexual en el mismo grado que por motivo de su raza, género o religión. Como los derechos humanos, la identidad humana es indivisible, por lo que no se puede hablar de "derechos humanos" si un componente principal de la identidad humana se deja desprotegido.

La ILGA sostiene que todo el mundo tiene derecho a vivir en una sociedad que incluye (más que excluye) sus experiencias, para verse como parte (más que como un paria) de la cultura, el conocimiento, y la sociedad, para vivir libre de la discriminación y el abuso basado en la orientación sexual y la identidad de género.

Lamentablemente, no todos los estados aceptan la aplicación universal de los principios de los derechos humanos al colectivo LGBT. Esta falta de reconocimiento crea un clima en el que una intolerancia y un abuso tales pueden extenderse libremente. Es esencial para los que entienden y respetan los principios de los derechos humanos afirmar que los derechos humanos no pueden ser negados por razón de la orientación sexual o de la identidad de género. Por eso es tan importante que los embajadores que están en esos países se manifiesten contra las violaciones que a menudo son silenciadas y ocultadas como un estigma -pero también para mantener el principio básico de que los derechos humanos deben ser disfrutados por igual por todo el mundo.

A pesar del progreso sustancial hacia el reconocimiento de su igualdad de derechos tanto internacionalmente como en muchos países del mundo entero, el colectivo LGBT está sujeto a violaciones persistentes de los derechos humanos debidas a su real o supuesta orientación sexual e identidad de género. En todo el mundo, el colectivo LGBT experimenta hostigamiento, humillación, abuso verbal y físico. Más de ochenta países mantienen todavía vigentes leyes que convierten en un delito las relaciones sexuales consensuadas entre adultos del mismo sexo, y en al menos siete países la pena máxima es la muerte. En otros países, se utilizan leyes vagamente redactadas y generales contra el "escándalo público" o el "comportamiento indecente" para castigar a personas cuyo único crimen es tener una apariencia, forma de vestir, o comportamiento diferentes de los que dictan unas normas sociales que se hacen cumplir de manera estricta.

En muchos países, las personas detenidas por razón de su orientación sexual o su identidad de género son torturadas y maltratadas bajo la custodia de la policía. Muchas personas tienen que hacer frente a la violencia de sus propias comunidades y familias por su orientación sexual o su identidad de género. Además, algunos países tratan la homosexualidad como un trastorno médico o psicológico; y las lesbianas y gays han sido elegidos como blanco de experimentación médica y tratamiento psiquiátrico forzoso diseñado para 'curar' su homosexualidad.

Estas violaciones recurrentes de los derechos humanos han sido bien documentadas por Ponentes Especiales de la ONU. Por ejemplo el informe sobre la tortura del Ponente Especial Nigel Rodley detalla acusaciones específicas de tortura y otros tratamientos crueles, inhumanos o degradantes cometidos contra gente del colectivo LGBT; incluyendo la violación por autoridades de policía o de prisión, la indiferencia por parte del estado hacia el maltrato por parte de compañeros de prisión; confinamiento forzoso en instituciones médicas; " terapia de aversión ", incluyendo el tratamiento por electrochoque; y amenazas por parte de las autoridades de revelar la orientación sexual o la identidad de género como medio de disuadir a personas del colectivo LGBT de querer conseguir sus derechos legales o constitucionales.

Las conclusiones de estas ponencias y de otras como la de Amnistía Internacional se refieren constantemente a los abusos de los derechos humanos en cada región y país del mundo... En países musulmanes como Arabia Saudita, Afganistán y Egipto, en países latinoamericanos como Perú, Venezuela, Costa Rica, Chile y Ecuador, en países como Nepal, Rusia y Zimbawe... Pero también en los llamados países civilizados como Reino Unido, Estados Unidos y recientemente Francia.

¿Qué es un embajador? ¿De qué sirve en un país extranjero donde los prejuicios y la homofobia se encuentran extendidos? Tuve que preguntarme esto a mí mismo y reflexionar sobre ello antes de venir a este encuentro. Después de todo, un diplomático es sólo un invitado en otro país; y no tiene el poder de cambiar las cosas, especialmente los prejuicios que están enraizados profundamente en muchas sociedades. De hecho, saben ustedes la respuesta a esta pregunta retórica mucho mejor que yo. Un embajador, especialmente uno alemán, puede ejercer siempre una fuerza formidable en relación con los derechos humanos en muchos países del mundo.

Tomen como ejemplo mi país de origen, Turquía. Por razones históricas, políticas y económicas, el Embajador Alemán en Turquía tiene una gran influencia y puede ser determinante en relación con esto. El 29 de enero de 2004 la Comisión de Justicia del Parlamento turco votó modificar la cláusula de “discriminación” en el Código Penal a fin de incluir como delito la "discriminación basada en la orientación sexual". Los activistas homosexuales elogiaron una legislación que haría que se pudiesen presentar cargos criminales contra una persona que niegue servicios, techo o empleo por razón de la orientación sexual. Si la ley hubiera sido aprobada, Turquía podría haberse convertido en el primer país predominantemente musulmán que aprobase una ley como esa.

Pero el 6 de julio de 2004 la Comisión Parlamentaria de Justicia se encargó de la cláusula de discriminación y decidió reemplazarla por la que aparece en la Constitución. Según el Artículo Décimo de la Constitución Turca, la discriminación basada en la lengua, la raza, el color de la piel, el género, la opinión política, la religión, la denominación y razones similares está prohibida, pero no se refiere directamente a la orientación sexual. Este proceso ha sido decidido por el Comité Parlamentario del Parlamento Turco, y el debate está justo ahora a punto de comenzar en el parlamento. Una palabra amistosa del Embajador Alemán al oído del Gobierno Turco puede cambiar la manera de pensar del Gobierno Turco, que desea con tanta vehemencia ser miembro de la Unión Europea.

Otro ejemplo es Nepal. Nepal, como saben, está actualmente experimentando una gran inestabilidad. Los informes de un miembro de la ILGA de Nepal señalan claramente cómo la situación se ha vuelto recientemente muy radical y violenta institucional y físicamente para el colectivo LGBT en su vida diaria. A pesar de esto, la ILGA está considerando celebrar su Congreso Asiático en Nepal como medida de apoyo. Los diplomáticos alemanes en Nepal pueden ser una gran fuente de fuerza y protección si seguimos adelante con este congreso.

El año pasado, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU tuvo la más grande presencia LGBT de la historia, con cuarenta activistas que vinieron de todas partes del mundo. La ILGA misma fue capaz de organizar un equipo de doce activistas. Vinieron para apoyar la resolución sobre los derechos humanos y la orientación sexual, más conocida como resolución brasileña. Esta declara que la diversidad sexual es una parte integral de los Derechos Humanos Universales. Como saben, esta resolución única se ha pospuesto otra vez. No hace falta decir que, si se llega a aprobar, será muy útil para combatir la homofobia en muchos rincones del mundo. Les invito a utilizar esta oportunidad histórica para plantear el asunto de la diversidad sexual a los gobiernos de países en los que el colectivo LGBT y sus derechos son ignorados. Pero muchos países podrían ser comprensivos con nuestra causa: nos hace falta asegurar el más amplio patrocinio compartido posible, especialmente en Latinoamérica y el Caribe. Esto será también fundamental, puesto que no puede parecer que la resolución es una iniciativa occidental.

Podría poner más ejemplos; pero espero que el mensaje esté claro: un embajador puede ser un gran activista por los derechos humanos, a condición de que tenga el conocimiento, la buena voluntad y el compromiso con los derechos humanos... En nuestra web está disponible la situación legal, hasta donde sabemos, en casi todos los países. Les sugeriría echar una ojeada a los informes de Amnistía y a nuestro examen legal del país en que se encuentra e incluir la situación legal y social del colectivo LGBT en sus diálogos con los gobiernos y con las ONGS con las que trabajan y a las que apoyan.

Luchar contra todos estos abusos extendidos y recurrentes de los derechos humanos es el objetivo de la ILGA. Hemos estado combatiendo y dando a conocer la grave situación de la comunidad LGBT mundial durante veintiséis años. Sin embargo, este es uno de los nuevos retos en la política internacional de los derechos humanos para ustedes.

No hay una jerarquía de la opresión. Si deseamos un mundo libre de discriminación, la opresión por razón de la sexualidad es tan importante como otras formas de discriminación. Lo digo porque este es nuestro primer encuentro con los embajadores en un país que está tomando en consideración cómo pueden sus representantes en el exterior abordar la discriminación por motivo de la sexualidad.

Les doy las gracias vivamente por su iniciativa y por haberme invitado aquí hoy."

Kursad Kahramanoglu
Secretario General de la ILGA
Asociación Internacional de Lesbianas y Gays
6 de septiembre de 2004

Traducción de César González
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