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Etiquetado con: política
ONU - Resolución brasileña

in BELGIUM, 28/12/2004

Casi 80 países siguen tratando las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo como un delito criminal, punible con la muerte en un mínimo de siete países.

Birgit Hardt, Asesora Política, ILGA-Europa

En abril de 2003, la delegación brasileña de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU introdujo una resolución histórica prohibiendo la discriminación por motivo de la orientación sexual.

La resolución fue firmada por Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Portugal, España, Suecia y Gran Bretaña. Posteriormente se unieron Croacia, Chipre, Nueva Zelanda, Polonia, Servia y Montenegro, Eslovenia y Suiza. Con el apoyo de Corea, Japón, algunos países latinoamericanos y del Este europeo, obtuvo una fuerte oposición de varios países. Después de un prolongado debate, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU votó por aplazar la discusión sobre la resolución para la sesión del 2004, que ahora empezará en marzo.

La ILGA, Asociación Internacional de Lesbianas y Gays, insta a todos los gobiernos a dar prioridad a la protección de las personas glbt en la próxima Comisión de Derechos Humanos de la ONU mediante el patrocinio de la resolución. La ILGA sugiere que se incluya el término "identidad de género" en la versión final de la resolución que va a proponer Brasil el próximo mes de marzo.

Las personas lgbt de todo el mundo siguen sufriendo hostigamiento, humillación, ofensas verbales y físicas por su orientación sexual real o percibida, o por su identidad de género. Esto va desde la retórica homófoba y los abusos por parte de representantes de la ley, como la policía, hasta la violencia y el hostigamiento por parte de sus propias comunidades y familias. Muchos estados son cómplices de la persecución de las personas glbt. Muchos gobiernos incitan abiertamente al odio contra las personas lgbt. Casi 80 países siguen tratando las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo como un delito criminal, punible con la muerte en un mínimo de siete países.

Las personas transgénero están en una especial situación de riesgo de violencia, ultrajes y, en algunos casos, asesinato inducido por el odio. Son visibles y vulnerables a los efectos del odio en casi todas las culturas, enfrentándose cada día a los peores ultrajes por no adaptarse a las normas impuestas por la sociedad. A pesar de las similitudes en los ultrajes, el término "orientación sexual" es insuficiente para proteger a las personas transgénero. Es crucial incluir explícitamente la identidad de género como motivo de protección en la resolución. La no inclusión estará de hecho en contradicción con el principio fundamental del borrador de la resolución, esto es, la condena de todo tipo de discriminación y la afirmación de la universalidad de los derechos humanos.

Una resolución sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad de género no definiría derechos nuevos ni normas nuevas. Reafirmaría y explicaría los principios en los que se basan numerosas decisiones e informes de los ponentes especiales de la ONU, organismos de tratado y la propia Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

La ILGA insta a todos los gobiernos a que apoyen activamente una resolución de la ONU que afirma la universalidad de los derechos humanos y ofrece protección a las personas más vulnerables a las violaciones de los derechos humanos. La ILGA insta a todos los gobiernos a trabajar hacia una resolución fuerte y clara: sin suavizar el texto hasta que todas las protecciones ofrecidas queden sin significado. Necesitamos una resolución que reafirme los derechos lgbt como derechos humanos.

Más allá del mero simbolismo, sería un claro mensaje de que la comunidad internacional ya no tolera la perpetuación de la violencia, la persecución y los ultrajes a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero.


Birgit Hardt, ILGA Europa


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